Tiempo propicio para enseñar a respetar y no callar

Indira Orfa Tatiana Rojas Oviedo

La época de crisis humanitaria mundial que pasará a la historia y de la cual tal vez se conozca la verdad desde el punto de vista científico, político, económico y social entre otros intereses que tal vez subyace a este fenómeno que entre muchas situaciones, nos hace padecer también, hasta la ausencia física de nuestros seres amados.
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Sin embargo, podría aseverar que de alguna manera, cada ciudadano en el planeta, ha logrado darle significado a sus días. Aquí, en Ibagué, un grupo conformado por jóvenes mujeres pertenecientes a todos los partidos políticos, que ha ejercido liderazgo en la ciudad de forma independiente, están unidas para que la fuerza de sus ideas sea escuchada y se reconozca a la mujer en condiciones de igualdad; se siente la voz de protesta ante crímenes y violencia contra la mujer y la niña, para lo cual diseñan una estrategia que visibilizará sus argumentos, a través de la interacción simbólica.

Entonces, este es un buen momento para que al interior de las familias se busque empoderar en el respeto a cada miembro de la misma y se concientice con el fin de que se acaben los actos, los comportamientos y las frases o epítetos que lastiman a unos o a otros.

Es un tiempo presente, propicio para analizar la violencia entre parejas para que las historias y los índices porcentuales no se repitan, para estimular a que se exija respeto en toda relación humana, para reflexionar sobre el derecho al buen nombre que cada quien merece y que sin embargo se pisotea sin que haya ninguna reacción legal, cuando para el caso existen todos los mecanismos a través de las vías de derecho. ¡Que nadie se quede callado!

Hay que promover que los grupos feministas logren hacer el movimiento en la defensa del ser humano, y que no se caiga en la trampa de dividir, porque hay que velar por la unidad y el florecimiento de interacciones humanas respetuosas, equitativas, amables, pacíficas, defensoras de los derechos humanos en todas sus dimensiones.

La educación debe ser igual para niños y niñas, cuando enfrentan las mismas situaciones, promoviendo igualdad de oportunidades, respeto por unos y otros, capacidad de entenderse y solucionar de otro modo, mucho de aquello que desde las historias desde Caperucita Roja, nos narran.

Contamos con grupos indígenas, afrodescendientes, con grupos minoritarios, entre muchos otros y sentimos que estamos en una nación conformadas con muchas naciones; sin embargo, hay que unificar criterios y fines para la unidad y respeto por los otros, por las mujeres, por los hombres y por la vida.

Coletilla: La Universidad del Tolima, tiene abiertas las inscripciones para la Maestría en Educación, hasta el próximo 5 de junio.

INDIRA ORFA TATIANA ROJAS OVIEDO

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