La castración química (II)

Los sindicados son liberados y pueden estar en la comunidad siendo vigilados y monitoreados estrechamente; hipotéticamente es posible que puedan cometer otro tipo de delito, pero es imposible que este sea de carácter sexual;

La polémica sobre la castración química se ha trasladado a Colombia. ¿Es una opción real para evitar crímenes como el de Rosa Elvira Cely? Con pocas excepciones, estudios han demostrado que el tratamiento a base de hormonas funciona y disminuye la reincidencia de  los abusadores sexuales. En Europa, en 1970, dos investigadores de la República Checa revisaron cuatro amplios estudios sobre la castración, encontrando que la reincidencia se reducía a entre dos y siete por ciento frente a una tasa mucho mayor sin el procedimiento de castración, llegando a la conclusión, junto con otros investigadores, que es importante para reducir la reincidencia de los delincuentes sexuales.

Polonia introdujo la castración química obligatoria para algunos delincuentes sexuales en 2009, así mismo Corea del Sur y Rusia y Moldavia siguen sus pasos. Alemania y la República Checa han sido criticadas por instituciones gubernamentales y organizaciones de derechos humanos por aplicar la castración quirúrgica voluntaria para el tratamiento de los delincuentes sexuales. En Inglaterra, en el marco de un programa gubernamental, alrededor de 100 abusadores de niños (pedófilos) han sido castrados químicamente como medio para detenerlos en su actividad delictiva. Los victimarios sexuales se ofrecieron a tomar drogas diseñadas para sofocar su libido durante un experimento piloto en una cárcel estatal. La droga usada reduce los niveles de testosterona a la de un niño prepúber durante un período de tres meses; después de la aplicación la acción desaparece. El medicamento utilizado es leuprorelin, comercializado con el nombre de  Prostap, que inhibe los deseos sexuales anormalmente altos en los pedófilos limitando la producción de testosterona. Un psicólogo del programa respaldó la castración química, haciendo hincapié en que el derecho a la protección del niño era mucho más importante que la libertad de los pedófilos, afirmando que “aparte de sentencias de muy larga duración, la otra forma de tratar la mayoría de estas personas es a través de la castración química. “La idea de dar a los delincuentes sexuales una píldora para destruir su capacidad de tener relaciones sexuales siempre provoca feroces objeciones por motivos de las libertades civiles, pero es preferible a la posibilidad de causar daño a los niños”.


Los países escandinavos, para proceder a la castración química, proporcionan cursos a las personas que serán sometidas a tratamiento, que es voluntario. Los sindicados son liberados y pueden estar en la comunidad siendo vigilados y monitoreados estrechamente; hipotéticamente es posible que puedan cometer otro tipo de delito, pero es imposible que este sea de carácter sexual; se les imponen también, junto con la castración, penas de prisión no muy severas.


Las nociones anteriores sirven para ilustrar y ampliar el debate ante la opinión pública y las autoridades de justicia y salud de la conveniencia o no de utilizar la castración hormonal o quirúrgica y sus beneficios a la comunidad. Un ejercicio mental sencillo podría iniciarse con una pregunta ¿Qué hubiera pasado si una acción policial y una justicia oportuna capturan y juzgan a una persona como el asesino de Rosa Elvira o a Garavito, el asesino de niños, y existiera por ley en Colombia la castración hormonal o quirúrgica?   


Credito
PABLO ISAZA

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