El derecho a morir dignamente (I)

Desde el punto de vista de la medicina, el concepto de eutanasia cobra importancia por cuanto en la actualidad se da con mayor fuerza el uso de la muerte asistida en pacientes cuya enfermedad, terminal, produce un gran sufrimiento.

El término eutanasia, del griego “eus”, significa bueno, y “thanatos”, muerte; literalmente significa una muerte buena o fácil. A menudo se usa indistintamente con otros términos tales como muerte misericordiosa, derecho a morir, derecho a morir dignamente y, más recientemente, suicidio asistido. Su significado ha evolucionado durante siglos, al igual que la interpretación de la propia muerte: por ejemplo, en el Siglo XVII, eutanasia se refería a cualquier medio para lograr una muerte sin sufrimiento o inclusive para referirse al concepto de mortalidad. La muerte y los acontecimientos que la rodean están ligados a las leyes y a la  medicina y no siempre los conceptos de una y otra area coinciden; aspectos como el enfoque medico de cuándo retirar un tratamiento ya inútil pueden chocar con la legislación de un país y considerarse un delito punible; la muerte por suicidio como una forma particular de muerte y de morir ha sido polémica a lo largo de la historia; la forma de muerte intencional o voluntaria ha sido abordada por la ley y la medicina de maneras diferentes.

La bioética médica o biomédica puede interpretar la eutanasia como relativa a la prolongación o no de la vida y su significado se remonta a la fundación de las sociedades de eutanasia; la eutanasia seria del domino de la medicina; por cierto que no es así, pues también concurren los dominios de la ley y la religión; sin embargo la bioética abunda en términos como eutanasia voluntaria o involuntaria, pasiva o activa, directa o indirecta, suicidio asistido, muerte asistida y, en el caso de la prolongación de la vida, utilización de cuidados paliativos. Es deber de los médicos estar actualizados en todos aquellos aspectos relacionados con el concepto de eutanasia en lo que compete a su disciplina; así mismo, la sociedad tiene derecho a ser informada sobre la muerte digna, su filosofía y sus implicaciones.  


Desde el punto de vista de la medicina, el concepto de eutanasia cobra importancia por cuanto en la actualidad se da con mayor fuerza el uso de la muerte asistida en pacientes cuya enfermedad, terminal, produce un gran sufrimiento y lo más moderno de la medicina es irrelevante para aliviar y curar; algunos países del mundo occidental contemplan en sus leyes la aplicación de la muerte asistida.


En 1990, la revista médica The Lancet publicó un artículo proveniente de un grupo de trabajo del Instituto de Ética Médica en Gran Bretaña sobre la prolongación de la vida y la muerte asistida. Estas sus conclusiones: “Un médico, actuando éticamente, puede ayudar a la muerte, si la posibilidad de aliviar un intenso y prolongado dolor o sufrimiento causado por una enfermedad incurable supera el beneficio para el paciente de seguir prolongando su vida. La muerte asistida no está justificada hasta que el médico y el equipo clínico estén seguros de que el dolor y el sufrimiento del paciente no pueden ser aliviados por cualquier otro medio, ya sea este farmacológico, quirúrgico, psicológico o social”.


En la polémica sobre la eutanasia y el derecho a morir dignamente, aparece un elemento más: el económico, que será tratado en una próxima columna.

PABLO ISAZA, M.D.

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