Avances en la comprensión de la enfermedad de párkinson

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El Párkinson es una enfermedad que afecta a mas del cinco por ciento de las personas mayores de 85 años. Caracterizada por temblores en reposo, rigidez y alteración de los reflejos, va progresando hasta llevar a la discapacidad total incluyendo deterioro cognitivo o del intelecto. En la medicina del pasado se le conocía como la “parálisis agitante” acepción ya abandonada en la medicina moderna. Se atribuye su descripción a James Párkinson, humilde médico de barrio, en 1817, en Londres, quien habló inicialmente de la enfermedad de la “flexión del tronco hacia adelante” y el caminar “festínate”, tendencia a pasar de caminar a correr “arrastrado”. El Párkinson que puede ser genético (hereditario) o esporádico esta causado por una pérdida de neuronas llamadas “neuronas dopaminérgicas” que se encuentran en una zona del cerebro responsable de controlar el movimiento.

Como suele suceder en la ciencia, los estudios de Párkinson fueron olvidados hasta 1860 cuando el Dr. Jean Martín Charcot, padre de la neurología moderna, describió nuevamente la enfermedad llegando a tres conclusiones: primero hay que llamarla Enfermedad de Parkinson y no “parálisis agitante” porque no todos los pacientes tiemblan y no hay parálisis; segundo, describió la rigidez como síntoma principal, junto al temblor en reposo, y tercero a diferencia de lo que afirmó Párkinson, si hay deterioro de las funciones superiores del cerebro, en un momento dado la mente se nubla y la memoria se pierde”.

Investigadores españoles han descubierto que cambios en las mencionadas neuronas son necesarios para el inicio de la enfermedad detonándola y haciéndola crónica e incapacitante. El estudio fue liderado por el Dr. Ángel Raya del Instituto de Bioingeniería de Barcelona, cultivando células de pacientes con Párkinson y un grupo de control de personas sanas; utilizaron células madre. Imitando el proceso de envejecimiento, las células fueron cultivadas fuera del cuerpo de las personas durante un período de dos meses, al cabo de los cuales los pacientes con Párkinson mostraron los cambios en las neuronas dopaminérgica, cambios siempre presentes en estos enfermos, en contraste con las personas sanas quienes no mostraron cambios en sus neuronas.

Los investigadores pudieron identificar que las alteraciones de las neuronas se deben a una autodestrucción producida por las mismas células cuando llevan a cabo el proceso de “limpieza” de residuos tóxicos y de sus partes dañadas.

La investigación arroja luces sobre la enfermedad de Párkinson y abre nuevos caminos terapéuticos además de servir de modelo para el estudio de otra enfermedad tardía como el Alzheimer. Las dos enfermedades hacen parte, junto con otras alteraciones como las cardiovasculares, de lo que suele conocerse como las enfermedades del envejecimiento, si bien es cierto no es necesariamente así. Se puede ser viejo y no padecer del Parkinson o el Alzheimer. Los estudios españoles lo demuestran.

Hoy, 147 años después, en la era de los TAC, las Resonancias Magnéticas y demás tecnologías, los verdaderamente médicos clínicos, siguen diagnosticando la enfermedad por los síntomas descritos por el humilde médico de barrio, Dr. James Párkinson.

PABLO ISAZA M.D.

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