El déficit de atención e hiperactividad (I)

El trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, conocidos por sus siglas como Tdah, es un trastorno que se da en niños después de determinada edad y que sin tratamiento puede convertirse en un serio problema. ¿Qué es el Tdah? La OMS lo define como un trastorno que se caracteriza por distractibilidad, desinhibición, impulsividad, hiperactividad, cambios marcados de humor y agresividad.

El Tdah es un trastorno del desarrollo de las funciones ejecutivas y del autocontrol que se sitúan en la región prefrontal del cerebro, trastorno que ocasiona deficiencias en la atención y el control de impulsos, acompañado o no de hiperactividad; los síntomas deben estar presentes antes de los siete años y provocar dificultades importantes en las actividades diarias en, por lo menos, dos ambientes que son el hogar y la institución educativa.

Si el trastorno no se presenta en todas sus manifestaciones en ambos ambientes y lo hace solo en la casa o en el colegio seguramente se trata de expresiones de algún malestar psíquico diferente al Tdah.

El Tdah es, el mayor problema que tienen en el diario quehacer los docentes en toda institución educativa. Estudios realizados demuestran que por cada aula de clase hay al menos un niño con Tdah.

Cuando se llevan a cabo investigaciones sobre Tdah, y permítaseme hablar en primera persona ya que quien esta columna escribe ha realizado una investigación en Colombia, los docentes, orientadores y profesores de apoyo, manifiestan que basta un solo niño con el trastorno en el aula para que la clase se haga casi imposible.

El trastorno predomina más en varones en una proporción de tres a uno con respecto a las mujeres; el Tdah es más común en varones de edad escolar mientras que el trastorno en el cual predomina el déficit de atención es más común entre chicas adolescentes.

¿Cuáles son las manifestaciones y cómo se diagnostica? Existen escalas que permiten orientarse hacia un posible “caso” de Tdah aun si son utilizados por el docente previo un breve y sencillo entrenamiento. Sin embargo el diagnóstico debe ser hecho por el médico especialista psiquiatra infantil, neuropediatra pero también por el psiquíatra, neurólogo, el pediatra y en donde no hay recurso especializado por el médico general bien entrenado.

Las manifestaciones son: a menudo es incapaz de poner atención a los detalles o comete errores; es descuidado en las tareas, trabajo u otras actividades; frecuentemente tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades de juego; no escuchar cuando se le habla directamente; no sigue instrucciones y no termina tareas, quehaceres, o deberes en el trabajo; pierde las cosas necesarias para tareas o actividades en la escuela o en casa, lápices, libros, etc.) juega con las manos o los pies o se retuerce en el pupitre; se para del pupitre cuando debiera estar sentado.

En una próxima columna se analizarán otros síntomas y las implicaciones que el Tdah significa para el niño, para la familia, para la institución educativa y para la sociedad en general.

PABLO ISAZA, M.D.

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