El déficit de atención e hiperactividad (III)

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El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un grave problema de salud mental de niños que impacta el sector salud, el sector educación y a la sociedad como un todo. Es por esto que la Organización Mundial de la Salud ha hecho un llamado para que los gobiernos se interesen en diseñar programas que logren el diagnóstico y el tratamiento de este padecimiento. Recientemente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad se pronunció en la siguiente forma: el TDAH se estima que afecta entre el tres por ciento y el siete por ciento de los niños en edad escolar y al cuatro por ciento de los adultos de todas las razas, etnias y niveles socioeconómicos en el mundo.

El TDAH puede tener consecuencias devastadoras que van desde el fracaso escolar en la infancia afectada, hasta dificultades laborales en adultos pasando por desarrollo de conductas antisociales, problemas con la justicia penal, dificultades en las relaciones interpersonales y abuso de sustancias; los estudios científicos indican que la existencia del TDAH en la infancia es un indicador de una variedad de problemas de salud mental en la edad adulta, como trastornos de personalidad, depresión, ansiedad y muchas otras condiciones.

Prioritariamente los programas deben empezar por la información y capacitación de los docentes (jefes de núcleo, maestros, orientadores y profesores de apoyo); su rol es esencial en el establecimiento del diagnóstico del TDAH, ya que las estimaciones que hacen de las conductas de sus alumnos forman parte de los datos que permiten establecer un diagnóstico, junto con las estimaciones de los padres y los resultados de las pruebas neuropsicológicas aplicadas al niño.

En una investigación realizada por quien esta columna escribe, en una región de Colombia, se llevó a cabo una encuesta a docentes sobre conocimientos del TDAH. Se incluyeron 95 docentes de 27 instituciones. La finalidad era evaluar los conocimientos y a partir de allí llevar a cabo capacitación. Se empleó la metodología “Conocimiento, Concepciones Erróneas y Lagunas de los Maestros sobre el TDAH. Universidad de Barcelona. Facultad de Psicología, 2007”. Los resultados fueron los siguientes: un 56 por ciento afirmó haber tenido capacitación en TDAH en tanto que un 44 por ciento respondió no haberla tenido; el 59 por ciento de los encuestados había tenido alguna experiencia docente con niños hiperactivos en contextos escolares; el 56 por ciento de los encuestados dijo no saber si reducir la ingesta de azúcar en la dieta o los aditivos en las comidas suele resultar efectivo para reducir los síntomas del TDAH. Estas y otras respuestas demostraron que la capacitación de los docentes era insuficiente para detectar el trastorno de déficit de atención. Otras cifras relacionadas muestran que más del 60 por ciento de los niños no tratados terminan en adicciones y delincuencia; mas del 30 por ciento de las adolescentes quedan embarazadas. Acometer programas de capacitación docente en el TDAH es tarea y urgente y prioritaria para evitar males posteriores en la sociedad. Debe ser tarea de los sectores educación y salud.

PABLO ISAZA M.D.

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