Poder y corrupción

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“Si algo te puede corromper, ya eres un corrupto”. “El poder no corrompe a los hombres, sin embargo si son corruptos y entran a una posición de poder, corrompen el poder”. “El poder no corrompe, el miedo corrompe; tal vez el miedo a perder el poder”. Estas y muchas más frases han sido acuñadas por pensadores y aun artistas. La corrupción es uno de los grandes males de la humanidad. La Unión Europea calcula que la corrupción roba a las personas y a los estados anualmente entre 80 y 120 billones de euros, lo que equivale al 1% del Producto Bruto Interno de los 27 países que la integran.

¿Porque las personas son o se vuelven corruptas? Estudiarlo es de interés de psicólogos, sociólogos, antropólogos, psiquiatras y epidemiólogos.

En la Universidad de Columbia, Estados Unidos, un psicólogo, el Dr. Andy J. Yap, realizó experimentos para saber cuál es el comportamiento de quienes tienen poder y cómo es su comportamiento en relación con la corrupción. Resultados. Se juzga el poder personal que se tiene, en comparación con otros: ¿cuánto más poder tengo yo que otras personas? Se puede definir el poder como la capacidad que se tiene de influir en los demás; quienes tienen poder, los poderosos, son menos propensos a tener en cuenta las opiniones o perspectivas de los demás. Según el Dr. Yap, quien tiene poder, en algún momento puede tomar lo que quiere, no solo porque así lo desea sino, además, porque se siente con derecho a hacerlo y considera que pueden hacerlo impunemente. Por el contrario, las personas que carecen de poder actúan en forma diferente y no toman lo que no les pertenece porque siente que no tienen derecho a ello.

Durante la investigación, a la par de los experimentos psicológicos, se analizó en el laboratorio niveles de las hormonas testosterona y cortizol. Se encontró que las personas con poder tienen mayores niveles de testosterona (hormona de la dominación) y niveles más bajos de cortizol (hormona del estrés). Esto se traduce en que quien tiene poder tiende a tomar una actitud de superioridad y de menor estrés al dimensionar potenciales riesgos en su actuar. La disminución de percepción del riesgo y las situaciones a las que se puede enfrentar, entre ellas el castigo por haber procedido mal son minimizadas; “tengo poder, no existen riesgos para mí”.

Otra pregunta que se hacen los psicólogos es ¿por qué si la corrupción no hace bien a nadie, la gente es corrupta? La mente humana puede entrar en un estado corrupto en cualquier momento, independientemente de su estatus social, edad, sexo o religión. ¿Por qué la gente toma el mal camino? La primera razón es la irresistibilidad (codicia) por la cual la actividad corrupta proporciona comodidad y disfrute adicional a la que se logra con la actividad normal. La segunda son los celos: ¿por qué yo no puedo tener lo que tiene aquel? La tercera razón es la desesperación por obtener más recursos para sostener la familia con el alto nivel socioeconómico que ésta le exige.

PABLO ISAZA M.D.

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