Morder, el caso del futbolista Luis Suárez

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Por lo general la gente no muerde habitualmente a otras personas; sin embargo, los niños a menudo muerden como una manera de mostrar ira y frustración; el niño puede, ocasionalmente, en medio de una rabieta, intentar morder a la persona con la que está molesto. También, algunas personas pueden intentar morder en una actividad sexual intensa, si bien son intentos leves sin consecuencias. Los seres humanos aprenden a una edad temprana que morder no es una manera apropiada de mostrar enojo o frustración; el niño una vez aprende a hablar expresa su enojo o sus emociones mediante el uso de palabras. Adultos que intencionalmente intentan morder o muerden a una persona evidentemente presentan algún tipo de desorden psicológico, cuando no un trastorno mental. Puede ser el caso del futbolista Luis Suárez, uruguayo, sancionado exagerada y absurdamente por la Fifa, la máxima entidad del fútbol mundial.

Sin afirmar como diagnóstico definitivo para lo cual se necesitaría conocer la historia individual y familiar de Suárez así como otra serie de detalles de su desarrollo desde la niñez, se puede pensar que Suárez puede padecer de un desorden denominado “Trastorno Explosivo intermitente”. Al menos es la interpretación inicial que han hecho algunos psiquiatras a nivel internacional. Al examinar los videos detenidamente, en las ocasiones en que el futbolista italiano Chiellini lo encara, no se observan conductas violentas más allá de la rudeza de juego que practican los futbolistas italianos y uruguayos. No existe una provocación tangible que conduzca a una agresión por mordedura. El Trastorno Explosivo Intermitente es provocado, para quien lo padece, por una situación de tensión, miedo o estrés; en este caso, la respuesta impulsiva y primitiva es actuar propiciando un mordisco a quien se considera ha sido un agresor. El mencionado trastorno hace parte de una personalidad que se puede enmarcar dentro de lo obsesivo compulsivo, como por ejemplo el trastorno de comerse las uñas; las personas que presentan este desorden literalmente “acaban con las uñas” pero no acuden a morder a otra persona cuando sienten que hubo una agresión hacia ellos.

Otros psiquiatras que han abordado el caso en base a lo visto en la televisión creen que Suárez no padece ningún desorden que se pueda clasificar como trastorno mental y se trata más bien de una persona que no puede controlar bien sus impulsos.

Y esta parecería la explicación más cercana al episodio de la mordedura del mundial. Suárez ha respondido con mordeduras a su oponente en al menos dos veces en torneos anteriores de liga en Holanda e Inglaterra habiendo sido sancionado; esto indica una personalidad impulsiva. No se tiene noticia de que haya tenido algún tipo de tratamiento psicológico conductual.

El desenlace infortunado, por decir lo menos, es la sanción que decide la Fifa, un organismo cuestionado por toda clase de escándalos públicos. Suspensión por determinadas fechas era suficiente. Las demás sanciones, totalmente absurdas, como no poder pisar una cancha de fútbol es atentar contra la dignidad del futbolista y agregar un peso más a su manejo psicológico.

PABLO ISAZA M.D.

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