Cambios asociados al envejecimiento (I)

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Por lo general, se acepta que la población de mayor edad no es homogénea y de hecho, es uno de los grupos más diversos de la sociedad. Lo que es aceptable y aceptado para un adulto de setenta y cinco años de edad no es necesariamente igual para los demás. Sin embargo, cuando de salud se trata, hay ciertos cambios comunmente asociados con el envejecimiento normal, así como cambios potenciales que constituyen problemas de salud relacionados con el envejecimiento; un ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.

Frente al envejecimiento es importante saber que gran parte de las facultades permanecen inalteradas. Por ejemplo, no hay ninguna evidencia de disminución en la capacidad de comunicarse con el lenguaje hablado; inclusive el vocabulario puede seguir mejorando con la edad. También los conocimientos adquiridos en el pasado mediante la educación o la experiencia permanecen estables o aumentan.

¿Cuáles facultades se afectan? La pérdida de la audición es la tercera causa más común de afección crónica reportada por los adultos mayores. La prevalencia estimada de discapacidad auditiva significativa entre 65 y 75 años es de aproximados 30 a 35 por ciento, entre las personas de 75 años de edad o más la prevalencia aumenta hasta el 40 al 50 por ciento. Los hombres son más propensos que las mujeres a tener deficiencia auditiva.

Los cambios en la visión relacionada con la edad incluyen problemas para leer la letra pequeña, ver nítidamente bajo una luz débil, leer cuando el objeto de la visión se desplaza rápidamente, por ejemplo avisos o localizar objetos cuando la persona se desplazaen un vehículo. Aproximadamente una de cada seis personas de 70 años de edad y mayores tiene deterioro de la agudeza visual a distancia. Sin embargo, tan solo del 15 al 20 ciento los adultos mayores tienen deficiencias de visión suficientemente graves como para afectar la capacidad de conducción de vehículos, y sólo el cinco por ciento es incapaz de leer.

Muchos cambios relacionados con la edad en lo que se refiere a la comprensión del lenguaje son atribuibles a una disminución gradual y constante en la denominada “memoria de trabajo”, el sistema cerebral que proporciona almacenamiento temporal y provee la información necesaria para las tareas cognitivas (intelectuales) complejas, incluyendo la comprensión del lenguaje.

La memoria a largo plazo normalmente permanece inalterada, de tal manera que los adultos mayores no olvidan conocimientos y experiencias pasadas así como tampoco vocabulario o antecedentes familiares. Sin embargo, los adultos mayores pueden experimentar más dificultad para recuperar ciertos tipos de información de la memoria a largo plazo, especialmente los nombres de las personas. Es muy común para los adultos mayores tener una experiencia de “lo tengo en punta de la lengua” cuando se trata de recordar el nombre de una persona determinada como personajes famosos o un antiguo amigo. Los nombres son particularmente problemáticos, porque se presentan malas conexiones con otros procesos mentales; es decir se altera, por la edad, el proceso mental que permite asociar la persona con su nombre.

PABLO ISAZA M.D.

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