Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano y psicosis masiva

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A principios de 2012 en la población Le Roy en el Estado Nueva York, Estados Unidos, 15 niñas de un mismo colegio presentaron una serie de síntomas como si estuvieran padeciendo una “misteriosa enfermedad” caracterizada por debilidad, movimientos involuntarios, sudoración y desmayos.

Tanto las familias como los medios de comunicación informaron del padecimiento y por supuesto qué podría haber provocado la enfermedad, similar en todas. Entre las suposiciones se habló de una toxina ambiental y promovida por grupos contrarios a los programas de vacunación, que podría ser una vacuna. Es de anotar que algunos grupos religiosos son “antivacunacionistas”. Se especuló sobre las vacunas Gardasil y Cervarix contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), además de la vacuna contra la gripa.

Diferentes médicos de la localidad examinaron clínicamente a las niñas, pero debido a la presión de las familias y los medios de comunicación, se recurrió a recursos más especializados del orden estatal y nacional. Se investigó si sería una intoxicación por cristales de cianuro que podrían haber filtrado tetracloruro de carbono. De hecho, en 1970 el descarrilamiento de un tren provocó el derramamiento de cristales de cianuro afectando a algunas personas de la localidad. Esta hipótesis fue descartada para el caso de las niñas.

Entre las muchas investigaciones se recurrió a una superespecialista, la Dra. Rosario Trifiletti, MD, PhD. experta en la denominada enfermedad neuropsiquiátrica autoinmune producida por la bacteria estreptococo y que puede presentar síntomas similares. También fue descartada. Las niñas fueron examinadas por tres meses por neurólogos pediatras, incluyendo al Dr. Laszlo Mechtler, prestigioso profesional.

El Dr. Mechtler y sus colegas llegaron al fin al diagnóstico: Trastorno de Conversión y Enfermedad Masiva Psicógena, padecimiento incluido en la clasificación de trastornos mentales que se produce por estrés psicológico y se manifiesta por síntomas físicos como sudoración, náuseas, dificultad para respirar, pérdida de visión, palpitaciones y desmayos. Puede inclusive haber convulsiones. El Trastorno con cierta frecuencia es diagnosticado por el medico en su consultorio.

En el caso de Le Roy se trató no solo de una enfermedad psicógena individual, sino también de un caso de enfermedad psicógena masiva. En estos casos la aparición de síntomas en otras personas, niñas, es provocada por la ansiedad de una supuesta exposición a tóxicos o a una enfermedad contagiosa que induce a un trastorno psicógeno que imita los síntomas de las personas ya afectadas. La presión de familias y comunidad y la desinformación de los medios de comunicación aumenta el fenómeno patológico, conocido en el pasado como “histeria de conversión”.

Lo sucedido en Carmen de Bolívar constituye un caso más que se adiciona a la literatura científica sobre la Psicosis Masiva. En el caso de Le Roy, el diagnóstico puso punto final al episodio. En el otro, la desinformación de los medios y de la comunidad sobre los beneficios de la vacuna antipapiloma ha conducido a que se rechace la vacunación, con las pésimas consecuencias que esta negativa puede traer.

PABLO ISAZA, M.D.

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