Medicaciones siglo XIX

19 Jul 2015 - 5:01am

Medicaciones siglo XIX

Publicada por
PABLO ISAZA, M.D.
Autor:

Volviendo a la historia de la medicina en el Siglo XIX en el Tolima, nada más interesante que las medicaciones usadas en la época, que como es lógico no fueron usadas solamente en nuestro Departamento sino que se formulaban en todo el país y fuera de él.

Estos medicamentos eran publicitados en los periódicos en sus secciones comerciales y por lo general hablaban de curas milagrosas. Entre ellos se encontraban las píldoras y el ungüento Holloway, el cual fue por cierto tiempo considerado como un producto “mágico” para salvar a los enfermos. Tanto las píldoras como el ungüento fueron producidos en Inglaterra por Thomas Holloway, quien utilizó como estrategia de éxito el uso de la publicidad en la prensa, logrando crear un negocio multimillonario que se mantuvo desde 1837 hasta la década de 1930. La paradoja radica en que a pesar de su éxito en la venta de estas píldoras y ungüentos ninguno de estos poseía algún valor curativo.

Las píldoras Holloway fueron quizás el más famoso de los medicamentos de patente y eran lo suficientemente populares como para que Thomas Holloway se enriqueciera. Testimonios del valor curativo de las píldoras se pueden encontrar en periódicos del Siglo XIX. La cantidad de enfermedades que las píldoras, según su creador, podían curar era asombrosa. Servían para todo.

Un ejemplo de la propaganda es el siguiente: “Las quejas de los niños. Es necesario afirmar que los niños requieren más medicamentos que sus padres. Tres cuartas partes de los niños mueren antes de alcanzar la edad de ocho años. Permita que las madres den a sus hijos pequeñas dosis de estas píldoras inestimables una vez o dos veces cada semana. Los humores brutos que están flotando constantemente en la sangre de los niños, que son los que producen tantas quejas, serán expulsados y se verá la salud de ellos y de sus padres”. Es de presumir que con tan aterradora propaganda las madres corrían a comprar las famosas píldoras.

Con el avance de la ciencia se demostró que las píldoras contenían solamente aloe vera, mirra y azafrán y que si bien no eran dañinas, era poco probable que tuvieran un efecto sobre las enfermedades que se decía curar. ¿Efecto placebo o sugestión?

Las píldoras del Dr.Brandeth, eran promocionadas como píldoras vegetales universales. Según la propaganda, “el efecto de esta medicina famosa es purificar la sangre. Convierte la sangre pobre y corrompida en sangre rica y sana. Y porque produce este efecto, la han buscado con perseverancia ciudadanos de todas las edades; y la eficacia que tienen dichas píldoras las hace tan populares. Cura todas las enfermedades solamente quitando las propiedades malas de la sangre y suministrando las buenas. Supongamos que por desórdenes de la generación anterior a la nuestra, la sangre sea impura, también será malsana. Si el dolor, el ansia, han perturbado el ánimo, tome diariamente las píldoras del Dr. Brandreth”.

Según la recomendación el tratamiento para purificar la sangre podría durar entre nueve meses y cuatro años.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.