La preadolescencia, la adolescencia y la pubertad (I)

El ciclo de vida del ser humano se desenvuelve en una serie de etapas que van desde el nacimiento hasta la vejez. Todas y cada una de ellas tienen sus propias características y su propia importancia. Sin embargo, algunas de ellas como la preadolescencia y la adolescencia son fundamentales en el ciclo de vida y constituyen en mucho el futuro y las posibilidades del ser humano.

La palabra adolescencia es derivada del verbo en latín “adolescere”, que significa crecer hacia la edad adulta. La Preadolescencia es la etapa previa a la adolescencia y es la que sigue a la niñez. Esta entre la niñez y la pubertad; entre los 10 y los 13 años según definiciones aceptadas.

La pubertad es la transición biológica de la niñez hacia la adolescencia. Es quizás el signo más sobresaliente de que ha comenzado la adolescencia. Técnicamente, la pubertad se refiere al período durante el cual un individuo es capaz de reproducción sexual. Más ampliamente hablando, sin embargo, la pubertad se utiliza como un término colectivo para referirse a los cambios físicos que ocurren en el niño o niña así como el inicio de los pasos desde la infancia hasta la edad adulta. En ambos sexos, un aumento de la hormona de crecimiento produce el crecimiento adolescente repentino, el incremento en la estatura y el peso que marca la primera mitad de la pubertad.

La preadolescencia es una etapa que trae desafíos y angustias y a diferencia de la mayoría de las fases anteriores (la niñez) los elementos cruciales de la Preadolescencia son marcadamente diferentes para niños y niñas.

En la preadolescencia se presentan cambios evidentes como son la maduración sexual, el cambio físico, la variabilidad en el temperamento y la forma de actuar, así como la inclinación a mostrar gustos por otras cosas diferentes a las de niñez. En las niñas las transformaciones físicas se presentan con el aumento de los senos, las caderas, la aparición del vello pubiano y la menarquia o llegada de la primera menstruación. En los niños se presenta el desarrollo de sus genitales, el vello del pubis, de las axilas y de la cara.

En los niños las características sexuales primarias y secundarias surgen generalmente en un orden predecible, con un rápido crecimiento de los testículos y el escroto, acompañado por la aparición de vello púbico. Un año más tarde, cuando comienza el período de crecimiento rápido, el pene crece también más grande y el vello púbico se hace más grueso y oscuro. Luego viene el crecimiento del pelo del cuerpo y una disminución del timbre agudo de la voz. Alrededor de mediados de la adolescencia los cambios internos comienzan haciendo un muchacho capaz de producir y eyacular esperma.

La importancia de esta etapa de la vida radica en que es aquí en donde padres y docentes pueden moldear al joven orientándolo por el camino de la prevención en cuanto al consumo de sustancias ilícitas, alcohol, tabaco matoneo y embarazo en la adolescente.

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