Ciertos olvidos no signfican necesariamente Alzheimer

19 Mar 2017 - 3:01am

Ciertos olvidos no signfican necesariamente Alzheimer

Publicada por
PABLO ISAZA, M.D.
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Muchas personas mayores se preocupan cada vez más porque se han vuelto olvidadizas. Piensan que este es el primer signo de la enfermedad de Alzheimer. En el pasado, confusión y pérdida de memoria se consideraban una parte normal del envejecimiento. Sin embargo, actualmente los científicos saben que la mayoría de la gente permanece alerta y capaz en la medida en que envejece, aunque les pueda tomar más tiempo para recordar las cosas. Y aquí es necesario distinguir.

En los problemas de memoria unos son graves y otros no. Personas que tienen cambios serios en su memoria, personalidad y comportamiento pueden sufrir de una forma de enfermedad cerebral llamada demencia. Es necesario aclarar que el término está referido a la pérdida de capacidades para la vida diaria. La demencia afecta seriamente la capacidad de una persona para llevar a cabo sus actividades normales. La enfermedad de Alzheimer es uno de los muchos tipos de demencia.

Esa palabra describe un conjunto de síntomas causados por cambios en la función cerebral. Los síntomas incluyen por ejemplo hacer repetidamente las mismas preguntas, perderse en lugares que son familiares, ser incapaz de seguir determinadas indicaciones, estar desorientado acerca del tiempo, de personas y lugares; descuidar la presentación personal y la nutrición, higiene y seguridad personal. Las personas con demencia pierden sus habilidades a diferentes ritmos.

Las personas mayores a veces tienen problemas emocionales que pueden confundirse con demencia. Sentirse triste, aburrido y preocupado suele presentarse en las personas mayores ante la jubilación o frente a la muerte de un cónyuge, pariente o amigo. Adaptarse a estos cambios deja algunas personas sentirse confundido u olvidadizo. Estos problemas emocionales pueden ser pasajeros y ser aliviados por familiares y amigos o el apoyo profesional de un médico o un psicólogo.

¿Olvidó donde dejó las llaves? ¿No recuerda el autor de una novela que leyó hace un tiempo? ¿No tiene rápidamente presente el nombre de la persona que se acerca a saludar? Son olvidos que pueden suceder en el envejecimiento.

Es llamativo si una persona pide la misma información una y otra vez, olvida fechas importantes, nombres y eventos; le es difícil de seguir una receta, incluso una que ha utilizado muchas veces; le es difícil concentrarse en las tareas detalladas, sobre todo si involucran números; pone cosas en lugares insólitos, como el reloj o el detergente en la nevera; acusa frecuentemente a la gente de tomar las cosas; no tiene noción del sitio donde está a pesar de haber ido frecuentemente; abandona una conversación de repente porque no sabe qué decir.Los síntomas descritos son preocupantes, pero no por esto se tiene el diagnostico de Alzheimer.

Es necesario e imperativo acudir al médico, psiquiatra, neurólogo o al psicólogo o psicóloga clínica, quienes aplicarán cuestionarios especializados para aproximarse o concluir con el diagnóstico de Alzheimer. Seguidamente se debe iniciar el tratamiento con los medicamentos, que tiene como objetivo lentificar el curso de la enfermedad.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.