Suicidio y medios de comunicación

18 Dic 2017 - 3:01am

Suicidio y medios de comunicación

Publicada por
PABLO ISAZA, M.D.
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La Organización Mundial de la Salud ha llamado la atención sobre el incremento del suicidio en el mundo destacando entre otras consideraciones la importancia de los medios de comunicación en la información relacionada con el suicidio. Existe una relación directa entre la cobertura mediática y el aumento a corto plazo en el número de suicidios según pruebas internacionales. Es mas probable que la gente imite los métodos de suicidio cuando se dan detalles explícitos o cuando hay una publicidad sostenida en casos particulares como es el caso de cantantes o actores. Las informaciones sobre conducta suicida en los medios de comunicación pueden tener influencias negativas y facilitar actos suicidas por personas expuestas a tales estímulos.

En un estudio sobre el impacto de la cobertura mediática del suicidio realizado por el Profesor Keith Hawton de la Universidad de Oxford en veinte países con noventa estudios, éste manifiesta que “está evidenciado que el peso de las representaciones mediáticas puede y realmente conduce a imitar las tendencias suicidas o suicidios inspirando otros suicidios especialmente entre adolescentes y jóvenes. Las informaciones prudentes acerca del suicidio pueden salvar vidas”. Los jóvenes y las personas mayores son quienes más pueden ser influidos.

Ejemplos de las conclusiones y estudios de la Universidad de Oxford son las siguientes: en Australia, un estudio sobre el impacto de los periódicos australianos reveló que la tasa del suicidio masculino aumentaba en función del número de los suicidios informados por radio, televisión y prensa escrita, con un incremento al tercer día siguiente a la publicación. En Austria hubo veintidós suicidios en el metro de Viena en los dieciocho meses que siguieron al relato sensacionalista de un incidente ocurrido cuando una persona se arrojó a los rieles del metro. Se sucedieron más del doble de los suicidios ocurridos durante los tres años precedentes al incidente. Las cifras cayeron de manera dramática después de que los medios de comunicación se pusieran de acuerdo para limitar ese tipo de publicaciones durante un tiempo. En Alemania, durante los diez años que siguieron a la difusión de una serie de televisión en los años ochenta, mostrando el suicidio de un adolescente, hubo un aumento substancial de los suicidios con un método similar. En Hong Kong cuando se hizo publicidad de un modo de suicidio poco común, nueve casos similares fueron relatados en el mes siguiente. Dos meses después, era el tercer método más utilizado y el segundo dos años más tarde. Un estudio de los cien primeros casos reveló similitudes entre la edad, el estatus marital, el estado mental y los problemas financieros de todas las víctimas, incluso las que aparecían en la publicidad.

Después de un suicidio, los parientes son particularmente vulnerables. Pueden sentirse furiosos, desesperados, culpables, incomprendidos o avergonzados. La publicidad empeora la situación, especialmente para los niños. La familia puede considerar la intrusión excesiva en el dolor y la vida privada de quienes sufren la pérdida de un familiar por suicidio.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.