Salud publica y un nuevo gobierno

Pablo Isaza Nieto

El próximo 7 de agosto se inicia un nuevo gobierno para Colombia y es de esperar que este acometa los problemas que aquejan a la salud pública, a la salud y a la sociedad como un todo. El primer reto está referido a las heroicas acciones a emprender para evitar que Colombia siga siendo un país con cifras vergonzosas que lo sitúa en los peores lugares internacionalmente. Es una vergüenza que frecuentemente se destaque a Colombia como el tercer país con las mayores violaciones de niñas y niños entre 183 países. Entre 2016 y 2017 la violencia sexual aumento en un 11,2 por ciento con el agravante de ser las niñas entre los diez y los trece años las más violadas y ultrajadas. Las cifras crudas dicen que veinte víctimas se reportan al día. Cifras aterradoras que en cualquier otra sociedad harían que un país, sus estamentos gubernamentales y privados, dedicaran todos sus esfuerzos a cambiar esta realidad que impide que un país se pueda considerar civilizado.

Los trastornos mentales, producto de cincuenta años de guerra afectan a un 60 por ciento de la población. La ansiedad, la depresión y el estrés postraumático de miles de personas son causa de sufrimiento y conductas psicopatológicas. En estos contextos y en medio de la pobreza se suceden las conductas patológicas que llevan a las violaciones, los homicidios y los suicidios.

El país afronta una verdadera epidemia de obesidad. Según la última encuesta de nutrición, el sobrepeso y la obesidad afecta al 56 por ciento de los colombianos siendo especialmente preocupante en la niñez. Entre 2005 y 2015 el sobrepeso y obesidad paso de 45 por ciento a 56 por ciento. En los niños y niñas paso del 10 al 24 por ciento lo que significa 1,5 millones de niños y niñas con alto riego de sufrir diabetes, enfermedades del corazón y gota entre otras. ¿La causa? Las dietas desbalanceadas con base en bebidas azucaradas y comida “chatarra”.

Serios estudios, uno de la prestigiosa Universidad de Harvard, encuentran que las bebidas azucaradas SÍ contribuyen a la obesidad. Cientos de artículos publicados en las mejores revistas científicas del mundo apoyan el impuesto a las bebidas azucaradas como medio para disminuir su consumo. La lucha no ha sido fácil, como no la ha sido la emprendida hace algunos años contra el tabaco. Hoy millones de vidas se han salvado al dejar el habito de fumar. Para Colombia estudio publicado en la revista Social Science and Medicine demuestra como un impuesto a las bebidas azucaradas disminuiría el sobrepeso y la obesidad.

Dice el Dr. Tedros Adhanon, director de la OMS: “permítame ser absolutamente claro: las bebidas azucaradas contribuyen a la obesidad y a las enfermedades crónicas”.

El nuevo gobierno deberá formular el mismo 8 de agosto políticas y agresivos programas de alcance nacional que nos den a los colombianos la posibilidad pertenecer a los países civilizados del mundo.

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