Mi despedida

Desde el año 2008 asumí con dedicación y compromiso la escritura semanal de esta columna, la que titulé Reflexiones.
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Nombre, más que suficiente para darle a entender a los lectores, el perfil que esta tendría y al cual me esforcé por serle fiel en cada una de las ediciones dominicales del periódico EL NUEVO DÍA, muy a pesar de que el nombre fue retirado de la edición impresa y digital.

Desde esta tribuna, hice públicas denuncias que marcaron en varias oportunidades la agenda periodística de este diario y otros medios de comunicación de nuestro departamento. Denuncias, que procuré siempre estuvieran soportadas y ajustadas a los criterios guía del periodismo de opinión. Fidelidad personal y profesional que al final nos valió - al diario y a mí - para salir avante de las denuncias penales y acciones judiciales instauradas por quienes se sintieron lesionados por las opiniones y verdades develadas. Contrario a lo pretendido por los denunciantes, juzgados y tribunales nos dieron la razón y logramos demostrar la rectitud y veracidad de nuestro actuar, siendo derrotados quienes en más de una decena de oportunidades trataron de limpiar su nombre mediante sentencias judiciales.

Debo agradecer públicamente a Antonio Melo Salazar, Miguel Ángel Villarraga y Edwin Ballesteros, quienes en su época como directores y periodista de este medio, respectivamente, debieron soportar también el acoso judicial personal y empresarial, y respaldaron mi posición como columnista, convencidos de que la verdad que soportaba lo impreso en el diario, prevalecería sobre la perversa y mala intención de los denunciantes. Un respaldo convalidado por el Consejo Editorial y propietarios, que valoro y aprecio en igual medida, por las circunstancias vividas en una de las coyunturas mas difíciles del Tolima.

Estas necesarias ‘reflexiones’ sirven como preámbulo de la decisión que hoy con responsabilidad he decidido comunicar, como es la de renunciar al compromiso de seguir escribiendo esta columna, para asumir nuevos retos profesionales como abogado, los que por el deber profesional y personal que su ejercicio me imponen, incidirán de manera directa o indirecta en los análisis, posiciones y lecturas que como columnista debo hacer de la realidad regional y nacional.

Es necesario aclarar, que durante mi vida profesional y pública durante más de 25 años no he tenido ningún vínculo laboral o contractual con el municipio de Ibagué, el departamento del Tolima y/o algunas de las instituciones nacionales que tienen como radio de acción este territorio. Esto, me permitió conservar una marcada y necesaria independencia en mis opiniones y es la principal razón por la que ahora que afrontamos grandes dificultades que requieren del compromiso, apoyo, participación y conocimientos de una gran mayoría de coterráneos, haya aceptado coadyuvar a la nada envidiable tarea de contribuir a esa gesta de recuperación económica, social e institucional. Tarea, que genera mayor compromiso, cuando enterados de mi actitud crítica y sin ninguna militancia o atadura política partidista, se me invita a participar. A las directivas, propietarios periodistas y columnistas del diario y a mis lectores, gracias por tolerarme.

IVÁN RAMÍREZ SUÁREZ

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