La Fuerza que decide

En Colombia hay más conservatismo que partido conservador. Esta frase la pronunció Álvaro Gómez Hurtado para advertir que la colectividad azul no tenía la capacidad de representar a muchos conservadores. Después de tantos años la afirmación sigue vigente. Su actuar los llevó a perder espacio en la Centro-derecha.
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Con motivo de la designación del Senador David Barguil como candidato presidencial del partido conservador surgieron muchas críticas, vale la pena decir que estas se enfocan, mayoritariamente, por la forma como se le seleccionó.

El Partido Conservador viene teniendo, desde hace mucho tiempo, problemas para seleccionar sus candidatos, en su afán de ser la fuerza que decide y mantenerse en el poder, los cálculos de sus directivas los llevó a abandonar al exministro Juan Camilo Restrepo para apoyar a Álvaro Uribe, después de que Nohemí Sanín le ganó la candidatura a Andrés Felipe Arias muchos congresistas se fueron con Juan Manuel Santos, lo mismo pasó cuatro años después con Marta Lucia Ramírez, y en las últimas elecciones algunos apoyaron abiertamente al ex vicepresidente German Vargas Lleras aunque las directivas del Partido habían autorizado a su militancia participar en la consulta de la centro derecha que finalmente conformó la dupla Duque-Ramírez. 

El reciente “desacierto” fue la forma como el directorio nacional conservador eligió candidato a Barguil, invitaron a Mauricio Cárdenas y Juan Carlos Echeverry, tal vez los dos más importantes ministros conservadores de los últimos años, a un proceso de selección para luego formalizar una decisión que tenían tomada meses atrás. Lo eligieron a puerta cerrada sin consultar los directorios departamentales ni las bases del partido, muy poco les importó que puedan estar pensando los concejales o diputados conservadores.

Así las cosas, el partido conservador mostró su real rostro de partido parlamentario, alejado de la opinión y de sus bases, que ha venido perdiendo paulatinamente representación en el Congreso de la República, hoy sólo tiene trece senadores después de haber tenido veintidós en 2010. 

Estas formas de hacer política le están abriendo un espacio electoral al recientemente relanzado Movimiento de Salvación Nacional, fundado por Álvaro Gómez Hurtado, y al propio Centro Democrático.

El futuro de la candidatura de Barguil no es clara, sus cifras en las encuestas no son las mejores, la militancia conservadora reportada en las recientes encuestas nacionales son muy bajas, y tal vez su mayor problema es que acostumbrado a elegirse con el llamado voto duro la tendrá muy difícil para ubicarse en el voto de opinión o en el voto emocional que caracteriza a las elecciones presidenciales. 

Es muy probable que si llega a la primera vuelta como candidato del Partido conservador su mayor apoyo sea el de los tradicionales congresistas de ese partido, lo que al final le representará unos votos importantes, pero no suficientes para meterse en segunda vuelta, por lo que terminará negociando con algunos de los dos vencedores, inclusive con Gustavo Petro, porque al final lo que interesa es ser la fuerza que decide.  

 

JAIME EDUARDO REYES

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