De las promesas electorales a la cruda realidad de gobernar

A partir de ahora el presidente electo tiene el gran desafío de concretar sus propuestas de campaña en hechos de gobierno, deberá pasar del campo de los compromisos al de la ejecución, inicialmente hará anuncios para irlos poco a poco concretando. La base de esto son las finanzas públicas y la macroeconomía, también están las variables internacionales que influyen en estas.
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Con relación a estas últimas se estima que el dólar seguirá caro afectando las importaciones y el valor nominal de la deuda en pesos, la volatilidad de este anuncia una recesión en el mundo, las tasas de interés en Estados Unidos seguirán creciendo afectando la economía en Colombia por la salida de capitales, el precio del petróleo se mantendrá por encima de los 90 dólares el barril, y la inflación en el mundo seguirá alta. El nuevo gobierno tendrá que lidiar con esto sabiendo que es muy poco lo que puede hacer para revertir sus impactos y que existen amenazas como una rápida corrección de los precios del petróleo que llevaría a un menor recaudo de cuotas y disminución de ingresos.

Ahora bien, ¿qué finanzas recibe el nuevo presidente? El marco fiscal de mediano plazo 2022 presentado por el ministro de hacienda José Manuel Restrepo la semana pasada proyecta un crecimiento de la economía de 6,5% para este año, jalonado principalmente por la rama de comercio y la industria manufacturera, el buen desempeño de la inversión y las exportaciones; el ajuste de las finanzas públicas continuaría en 2022, corrigiendo el déficit fiscal de la Nación en 1,5 puntos porcentuales del PIB frente a 2021; la deuda neta del Gobierno Nacional Central se reducirá en 2022 en 4,3 puntos porcentuales frente a 2021; en 2023 se prevé retornar a un superávit primario, no observado desde 2019. 

La reactivación junto con los programas de protección y creación de empleo incluidos en la Ley de Inversión Social, permitirían que la tasa anual de desempleo se ubique en 11,8% en 2022, dos puntos porcentuales menos que lo observado en 2021.

Un reto a corto plazo es el de enfrentar la financiación del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles, debido a la coyuntura mundial. En cuanto al panorama en 2023, se daría una transición entre el periodo de rápida recuperación económica y política fiscal expansiva observado hasta 2022, hacia uno de consolidación macroeconómica y fiscal. 

El ministro catalogó el 2023 como un año de “rebalanceo económico”, y presentó una proyección de crecimiento de 3,2%, y aseguró que tanto la inversión como las exportaciones serán las protagonistas. Además, dijo que se espera que la minería y la construcción presenten un buen crecimiento. 

Respecto a la inflación, esta se redujo hasta 9,1 por ciento en mayo de 2022 y se estima que llegue a 8,5 por ciento al cierre de 2022 y a 5,6 por ciento al final del 2023. El escenario podría cambiar con una disminución de ingresos tributarios por disminución del consumo privado debido a las políticas del Banco de la República.

Jaime Eduardo Reyes

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