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La paz: aspiración…, dogma nacional

Ortega y Gasset, en su ensayo sobre “La España invertebrada”, planteaba que, frente a las dinámicas que empujan la desintegración, se requiere una “incorporación” en la que “…la fuerza tiene carácter adjetivo. La potencia verdaderamente substancial que impulsa el proceso es siempre un dogma nacional, un proyecto sugestivo de vida en común”. 

¿Por qué acepté?

A la pregunta de por qué acepté la invitación del presidente Petro de sumarme a la delegación del Gobierno en las negociaciones con el Eln, respondo inicialmente con otra pregunta: ¿Cómo negarme? Acababa de firmar un acuerdo para la compra de tierras, como parte de su promesa de cumplir con la Reforma Rural Integral y, además, habíamos coincidido en la necesidad de recuperar el campo como condición para la paz; ¿Cómo negarme entonces a participar en unas negociaciones de paz?

El cambio para el campo… es posible

Una vez más, como lo ha hecho Fedegán durante décadas, el 39º Congreso Nacional de Ganaderos puso sobre sobre la mesa la consigna de que “la paz de Colombia pasa necesariamente por la recuperación del campo”.

Hablaremos del Acuerdo

La semana que entra, los ganaderos hablaremos del Acuerdo con el Gobierno para facilitar la compra de tierras con destino a la reforma agraria, que hizo parte de las propuestas de campaña y hoy del programa de gobierno.  En efecto, en el Congreso Nacional de Ganaderos, que se reunirá en Barranquilla con la participación de más de 1.200 productores de todo el país, el tema del Acuerdo será ineludible. 

Hacia una clase media rural

El 89 % de los ganaderos tiene menos de 100 animales, con un promedio de 21 animales y 25 hectáreas. Ese ganadero promedio quizás no sea pobre en la Sabana de Bogotá, pero sí en la Orinoquía, donde la Unidad Agrícola Familiar, que es la tierra para que una familia se sostenga y genere algún excedente, supera las 1.000 hectáreas.

Tierras: Más allá de la compra

En general, fue bien recibido el Acuerdo para la compra de tierras a ganaderos que quieran venderlas en condiciones válidas de mercado, con destino a campesinos sin tierra. Sin embargo, no faltaron descalificaciones: a la ministra porque me agradeció; y a mí, porque si me opuse al Acuerdo de Santos con las FARC, tildan de incoherente y sospechoso que participe en un proceso con el Gobierno para su cumplimiento.

El Acuerdo de Tierras: histórico

Es realmente histórico el acuerdo entre FEDEGÁN y el Gobierno Nacional, orientado a facilitar la compra de tierras con destino al Fondo creado en el Acuerdo con las Farc, que serán distribuidas entre campesinos sin tierra o con tierra insuficiente.

Frente a la invasión de tierras…, solidaridad

Me refiero hoy a un trino reciente sobre invasión de tierras: “Alcalde de Plato convocó Ejército y Policía a respaldar ganaderos en caravanas para intimidar supuestos invasores; imágenes y vídeos recuerdan a autodefensas y ningún participante desmiente impulso a iniciativa de @jflafaurie de retomar las Convivir”.

Tierra y… ¿riqueza?

Para escribir estas líneas entré al mercado de tierras y predios urbanos por internet, para ver cómo es eso de que los dueños de la tierra rural son los más ricos. Hoy mismo, alguien ofrece una finca de 70 hectáreas y buena casa en Chaparral, Tolima, por 1.200 millones, que no le alcanzan para un apartamento de 138 metros en Santa Bárbara, Bogotá, de 1.659 millones.