Historia sin fin

Fueron largos minutos de violencia oficial que terminaron convertidos en horas de violencia ciudadana. Quejidos de dolor, en los que un solo hombre pidió desesperado: “Por favor, no más”, repitiéndolo una y otra vez, que también se convirtieron en gritos furibundos por parte de cientos. Fue un procedimiento policial que se convirtió en la peor protesta ciudadana de lo corrido de 2020. Minutos que se convirtieron en horas y luego en días, recordándonos lo predecibles que somos los seres humanos cuando perdemos el control y caemos en esos fenómenos de histeria colectiva, que al final solo dejan caos y destrucción, pero especialmente sangre y dolor.

Gran consejo

“Los colombianos nos pronunciamos cuando surge un movimiento internacional, pero no lo hacemos cuando ocurre algo en nuestro país. Lo veo como una gran falta de sentido de pertenencia”.

La calle de la discordia

La calle no es un rincón pequeño o solitario de Miami, como ha sucedido con otras designaciones hechas con personajes ilustres, como el recordado y desaparecido periodista colombiano Eucario Bermúdez. Es una vía importante, en un sector con amplia presencia de colombianos, quienes han hecho del sur de la Florida su residencia oficial.

David enfrenta a Goliat

El documental dura un poco menos de dos horas y se titula ‘The great hack’ o ‘Nada es privado’. No trae nada desconocido, pero sí se trata de una maravillosa radiografía de los hechos sucedidos con Cambridge Analytica, en la carrera presidencial de 2016 en Estados Unidos; y del Brexit, en Inglaterra, aprobado en referendo el 23 de junio del mismo año.

Redes calientes

Ha pasado más de una semana desde la detención preventiva del expresidente Álvaro Uribe y todavía no se sabe quién va ganando el pulso. Y no me refiero a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes solo están haciendo su trabajo, así estemos o no de acuerdo con sus decisiones; tampoco hablo de los congresistas del Centro Democrático, quienes por obvias razones tienen que instigar en contra de lo decidido por la justicia, ya que con la posible caída de su “eterno” la mayoría de ellos regresaría a ser ciudadanos de a pie como usted o como yo.

¿Quién atacó?

La imagen no podría ser más representativa de lo que es Colombia por estos días. Dos hombres enganchados en una pelea, defendiendo el orgullo macho de sus bandos. Parecen jóvenes y dan ligeros brincos, como boxeadores sobre un cuadrilátero, mientras los movimientos de sus manos amenazan con atacar al otro, pero no se deciden.

Panorama incierto

Los anuncios del laboratorio Moderna en Estados Unidos y de la Universidad de Oxford en Inglaterra sobre los prometedores avances en sus vacunas, son una luz de esperanza en una época extraña y convulsionada. Cada vez son más los conocidos y amigos que dan positivo por coronavirus.

La “vieja esta”

Iván Duque, de traje oscuro, camisa blanca y corbata azul celeste, hablaba a su esposa María Juliana Ruiz, cuando se le escucharon aquellas desacertadas palabras, por decir lo menos. “La vieja esta, diciendo que dónde estaba yo, que no la estaba escuchando”, aseguró mientras se refería a la senadora de la oposición Aida Avella. Más allá de las palabras “vieja esta”, despectivas y descalificadoras, hacia una mujer respetable, lo más delicado es que son tres detalles los que agravan este bochornoso episodio.

¡Ánimo!

La tarde que me hicieron la prueba de coronavirus, hace algunas semanas, estaba asustado. Aunque soy una persona bastante saludable, fumé tanto en mi adolescencia que la única afección que tengo es una insuficiencia pulmonar que me pone entre la población de riesgo. Fui con mi esposa tras enterarme que había estado con una persona que dio positivo a Covid-19.

En defensa de la prensa

Hace un año, por esta época, Yolanda Ruiz publicaba en El Espectador una columna titulada ‘¿Se acaba el periodismo?’.