Oportunidades para los jóvenes de Ibagué

El último informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística –Dane- registró a Ibagué como la segunda ciudad con mayor tasa de desempleo en Colombia y la primera capital con mayor nivel de desocupación de jóvenes en el país, con una cifra del 44.2%. dígito que, aunque se acentuó por la pandemia del Covid-19, por lo menos en los últimos 10 años se ha mantenido en un ranking similar.
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De 138.000 jóvenes en edad de trabajar en nuestra ciudad, 30.000 están desocupados y hay 71.000 inactivos. Uno de cada cuatro jóvenes ni estudian ni trabajan. Cifras que se suman a los graves problemas que se presentan en la juventud de nuestra ciudad como la deserción escolar, el difícil acceso y permanencia a la educación superior y la profundización de problemas de salud mental y exposición constante a la violencia.

La verdad es que las altas cifras de desempleo han sido el efecto de una decisión de la clase política tradicional representada en los últimos gobiernos nacionales y sus aliados regionales. Han aplicado una política económica que en los últimos 30 años ha dejado como resultado la pérdida de ahorro de la economía nacional. Se han entregado bienes agrícolas e industriales, siendo reemplazados por las importaciones, dejando a un lado la generación de riqueza y la creación de empleo regional.           

Ibagué necesita un plan de empleo público para jóvenes; para lo cual no se debe descartar la idea que con presupuesto del municipio y en coordinación con el sector privado se desarrolle un plan de empleo que, con educación, acompañamiento psicosocial, arte, cultura y deporte, brinde oportunidades para las y los jóvenes de Ibagué.

Un ejemplo de estrategias que brinden oportunidades para jóvenes en los gobiernos regionales lo podemos encontrar en la administración distrital de Bogotá, bajo el liderazgo de Claudia López y la Secretaría de Integración Social. La estrategia Reto (Retorno a las oportunidades) que tiene por objeto atender a jóvenes en conflicto con la ley, con problemas de seguridad y de convivencia, en riesgo de abandonar la educación superior, que están en educación superior y tienen proyectos profesionales, pero pueden abandonar la universidad como consecuencia de la pandemia, y vincularlos a procesos de inclusión social, económicos, educativos, políticos y culturales donde se implemente una oferta amplia de oportunidades y derechos que incluyen educación, rutas de empleo, ingreso mínimo a través de transferencias económicas, salud, deporte, entre otras.

Lo anterior muestra cómo con voluntad política y trabajo mancomunado sí se pueden brindar alternativas reales para las y los jóvenes, pero el requisito indispensable es contar con dirigentes que tengan una visión del desarrollo distinta a la que ha prevalecido por décadas en la ciudad, una visión democrática, en donde la juventud ibaguereña, la academia, los gremios privados y los servidores públicos de nuestra región, trabajemos activamente para salir de esta compleja situación. Si no atendemos este llamado, ¿cuál será el futuro de Ibagué?

JULIÁN RODRÍGUEZ

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