El sainete de La Línea

El paso de la cordillera central, por La Línea, cada vez toma más parecido a un sainete (aunque este ya lleva mucho más que un acto) y en medio de las mutuas acusaciones del ministro de obras y el contratista, con el coro de la Ministra del Transporte, el director del Instituto Nacional de Vías, la Procuraduría, etc., aparecen datos contradictorios que nos hace temer, a los colombianos, que la vía entre Cajamarca y Calarcá seguirá siendo lo que es hoy, por muchos años más: un tramo en el que es incierto el tiempo de viaje y en donde se presentan accidentes y varados que taponan el paso por largas horas.

Ante la declaratoria de caducidad han aparecido cosas que, aunque públicas, no eran del dominio público. Por ejemplo, que el túnel piloto, el que se construyó primero, tiene un contratista diferente quien lo está recubriendo y que ese es el candidato a un contrato de emergencia ¿?. Es necesario que el muy parlanchín Vicepresidente nos diga, o permita que la ministra o el director de Invías nos cuente, cuál es el estado de las cosas, hoy. ¿Son diferentes los contratos de los dos túneles y de las adecuaciones entre estos y Calarcá y Cajamarca? En el Plan B que los muy previsivos funcionarios han de tener, ¿cómo será la contratación? Parece que hay pendiente la excavación de 75 metros superiores y 500 inferiores del túnel principal de 8.6 kilómetros, y 23 puentes y 14 túneles menores que hacen parte de las vías a cielo abierto.

Díganos, por favor, qué falta, cuánto cuesta y cuánto se demoran en cada cosa: 1. Tramo Cajamarca-Túnel. 2. El Túnel, completo, con sus obras electromecánicas. 3. Tramo Túnel-Calarcá. 4. Otras obras necesarias para que haya doble calzada entre Cajamarca y Calarcá. ¿Han pensado en el túnel que ha de servir en el sentido inverso de la vía? Sabemos que el que se está “construyendo” ha de funcionar en el sentido de Bogotá a Buenaventura. Y en el otro sentido, para no escalar hasta el Alto de la Línea, ¿habrá túnel algún día?

Tememos en el Tolima que este episodio será parecido al de Commsa (caducidad en concesión al Magdalena Medio) que se demoró varios lustros en desenredarse. Tememos, digo, que este ovillo será mucho más largo y más enredado, y que se demorará décadas. ¡Ojalá me equivoque!

Otra cosa: El miércoles tendremos, otra vez, el embeleco ese del día sin carro en Ibagué. Ojalá viéramos al alcalde y a los demás miembros de la Administración montados en bicicleta ese día para que den ejemplo, si es que hay algún ejemplo que dar. ¡Pero como los vehículos oficiales están exentos! Ha de ser que ellos no contaminan. Y, a propósito… ¿Existen cifras de los resultados de los años anteriores? ¿Hay análisis del ambiente en los diferentes meses del año, y a diferentes horas, que sirvan para comparar el efecto del día sin carros particulares? Porque pareciera que el Concejo lo que hizo fue legislar para favorecer el negocio privado del transporte público, una vez al año.

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