¡Dicen que Fidel ha muerto!

Todavía hay quienes creen que transformaciones tan radicales e históricas como las que se han adelantado en Cuba pueden ser obra de un líder carismático y superdotado, como lo ha sido Fidel Castro, y solo de alguien así.

Bien es cierto que la cara visible de la revolución en la Isla ha sido la de Fidel, y que las virtudes de este dirigente comunista son envidiables; sin embargo, no solo él ha estado al frente de tan importante proceso.

La Revolución Cubana significó un cambio total en el régimen de propiedad del aparato productivo y el fin del enriquecimiento privado generado por la explotación a los trabajadores.

Darle inicio a ese proceso significó varios años de lucha guerrillera, con todo y los sacrificios humanos que requirió, incluida la sangre y la vida de muchos combatientes, además de incontables luchas urbanas en las cuales estuvieron a la cabeza los obreros habaneros, secundados por la demás masa laboral del país.

Fidel no habría podido solo, como solo tampoco habría podido defender las conquistas que se fueron alcanzando y que llevaron a la Isla a ser uno de los países más avanzados en salud, educación, cultura, deporte e investigación, y el primero en soberanía, no obstante, estar en las goteras mismas del Imperio. Pese a que el papel de Fidel en esos logros fue inconmensurable, alcanzarlos no habría sido posible sin la acción decidida de todos los cubanos.

Han sido muchas las ocasiones en que al mundo se le ha bombardeado con campañas cuyo tema central es la muerte de Fidel y la hecatombe que sobrevendrá a sus honras fúnebres. En el 2007 circuló por internet una foto del cadáver del líder, acompañada de pruebas “técnicas” acerca de su autenticidad, pues en ella se observaban características en la boca, en el largo de las barbas, en el peinado, en la posición de la cabeza respecto de la línea del cuerpo, en los reflejos del rostro en el vidrio del ataúd, etcétera, que harían imposible creer que se tratara de un montaje.

De esa campaña no solo nunca hubo una rectificación, sino que otras parecidas siguen saliendo.

¿Qué se busca con ellas? Simplemente hacer creer que la historia es producto de seres superdotados, no de los pueblos; que desaparecido Fidel, desaparecerá el socialismo; y que desaparecido el socialismo, volverá a florecer la prosperidad que reinaba en tiempos de Batista, que fue igual a la que hoy reina en países como Haití y demás colonias del Imperio.

Es decir, prosperidad para los grandes capitales a costa del pueblo, que tendrá que seguir sobreviviendo en medio de la más aberrante pobreza.

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