Grandes hechos que no son noticia

Hace un mes se reunió en Bogotá la Junta Nacional de la Unión Patriótica y sus conclusiones quedaron plasmadas en una declaración política. Como la Unión Patriótica no es un partido del agrado de los grandes medios de comunicación, esas conclusiones no tuvieron el alcance noticioso que hubiera sido de esperarse si tales medios estuvieran realmente comprometidos con el derecho de la sociedad a estar bien informada.

Esa carencia de información me lleva a referirme al menos a una de las ideas de la mencionada declaración. Dice la UP que contra el proceso de paz hay un abierto saboteo de parte del gobierno de Santos, y sustenta su criterio en dos hechos irrebatibles. En primer lugar, el proyectado Plan de Desarrollo que cursa en el Congreso contiene muchas medidas que van en contravía de la agenda de La Habana, pues lejos de privilegiar el interés general, promueven, como siempre, las conveniencias del gran capital.

No habrá de faltar quien diga que en La Habana no hay todavía acuerdos, porque allí “nada está acordado hasta que todo no esté acordado”, y en ello algo hay de razón. Sin embargo, si el Gobierno habla de posconflicto con la asiduidad con que lo hace, lo mínimo de esperar es que comience a pavimentar las vías por las que se ha de llegar a esa etapa, en lugar de hacerlas más intransitables, como lo busca este proyecto.

Igualmente saboteadoras del proceso de paz son las amenazas a los líderes del movimiento popular por parte del paramilitarismo, al cual acicatea el lenguaje estigmatizador de Juan Carlos Pinzón, ministro de la Guerra, quien con su actitud, y la complicidad de Santos, no contribuye a crear confianza en las intenciones de paz del Gobierno.

A propósito de este problema, otra organización de oposición, Marcha Patriótica, ya ha tenido que llorar la muerte de 64 de sus integrantes. Los esbirros de la peor derecha que haya tenido este continente, la extrema derecha colombiana, vienen cumpliendo con sus planes macabros de exterminio y, si no los paramos a tiempo, pueden alcanzar proporciones tan graves como el genocidio cometido contra la UP, que, a propósito, el Gobierno aún se niega a reconocer.

La Unión Patriótica sigue, entonces, produciendo hechos, aunque la gran prensa no los difunda. Otro de esos hechos será la vigorosa marcha que el pueblo tiene previsto protagonizar en las principales ciudades del país el próximo 9 de abril en defensa del proceso de paz y sus propósitos de cambio social y político.

No importa el silencio de los medios. El pueblo no requiere que le cuenten lo que él mismo protagoniza.

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