La movilización popular sigue

A casi tres meses del combativo 21 de noviembre pasado, la situación de los trabajadores sigue empeorando. El Gobierno nacional no solo no ha dado respuesta a ninguna de las 114 exigencias en que quedaron desglosados los 13 puntos del pliego presentado con motivo del paro de aquel día, sino que ha editado nuevos hechos e iniciativas que solo detrimentos ocasionan a lo poco que va quedando de las conquistas sociales alcanzadas mediante importantes luchas.
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Esto habla muy mal de un régimen que se dice democrático, no obstante que a cada oportunidad la emprende contra las mayorías, como lo evidencia el atroz crimen que a diario comete contra los líderes sociales, representado en asesinatos, desapariciones y amenazas, como la que acaba de recibir Carlos Rivas, líder departamental y nacional del Magisterio.

Evidencias de las que también hacen parte las recientes medidas tributarias, salariales y de holding financiero, entre otras, a las que podemos agregar las expectativas que ofrece en el campo de los petróleos con la explotación mediante el fracking, o de los cultivos de uso ilícito, que serían erradicados con glifosato si Duque logra superar algunas talanqueras jurisdiccionales.

Mención especial merece la intensión de autorizar jornadas de dos horas de trabajo -que traerán concomitantemente seis horas de hambre- y la eliminación del sistema pensional de prima media, que borrará los linderos entre Colpensiones y las administradoras privadas, acentuando la condición de rey de burlas en que hoy están convertidas las aspiraciones de los trabajadores a una vejez digna.

En fin, estos ejemplos demuestran que hay condiciones objetivas para continuar con la protesta social. ¿Estarán dadas también las condiciones subjetivas? Todo parece indicar que sí. Los pasados 30 y 31 de enero se reunieron en Bogotá la Dirección Nacional de la CUT y el II Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales, con el fin de agendar las movilizaciones mediante las cuales se les dará continuidad a las que se realizaron en 2019.

Casualmente, la conclusión más importante de ambos eventos fue la de adelantar un nuevo paro nacional el 25 de marzo, con la posibilidad de prolongarlo hasta donde las fuerzas populares aguanten o la resistencia de Duque se doblegue. De lo que ocurra primero puede depender el que tengamos que permanecer anclados con resignación a una lucha enclavada dentro de los límites del capitalismo, dirigida solo a recuperar los derechos perdidos bajo su modelo neoliberal, o que podamos trascender a pretensiones más avanzadas, como la de instaurar un nuevo tipo de sociedad, la socialista, que haga realidad la mayor suma de felicidad para todos, como lo soñó Bolívar. Para definir esta disyuntiva, todos tenemos la palabra.

RODRIGO LÓPEZ OVIEDO

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