El día sin carro

La improvisada y por tanto improvidente medida, de decretar nuevamente “un día sin carro” en esta ciudad, ha debido pensarse suficientemente antes de imponérsela a rajatabla a sus habitantes, dado el gran cúmulo de personas que se afectan con tal determinación, en plenas fases de desempleo y de pandemia. 

¿Por quién y para qué votar?

Cuando se aproxima un nuevo evento eleccionario presidencial, vuelve a nuestra mente una verdad que no por sabida, poco se aplica entre nosotros: que todo ciudadano, para no equivocarse al momento de decidir por quién dar su voto, debe recurrir más a la razón que a la pasión, tal como hasta se evidencia que no lo hemos hecho, dada la alta cifra de desaciertos que registra nuestra historia en la escogencia de quienes han mal orientado el transcurrir político del país.

Ibagué: “Ugly colombian City”

Pasado el exitoso “Ibagué Festival”, algún turista hizo uso de las redes sociales para calificar a Ibagué, con razón, como una “ugly colombian city”, o sea una fea ciudad colombiana, pese a que su entorno, -revalidando lo dicho en precedente escrito-, está constituido por un hermoso paisaje que ornándola, la circunda.

¡Ibague: ¿musical y turística?!

Sorprende escuchar a los forasteros que por vez primera llegan hasta nosotros, deshacerse en calificativos de admiración sobre el atemperado clima y la belleza de las montañas que en forma de herradura enmarcan la ciudad, dejando un amplio espacio en el que se inserta el soleado llano con sus muchos tonos de verde en sobrecogedor paisaje que bien podría explotarse con fines turísticos, si nos aplicáramos a mejorar el desordenado y feo aspecto urbano que hoy y de algunos años para acá viene enseñando la ciudad, y a dotarla de atractivos adicionales, como lo intenta María Victoria Vila con su “mariposario”, que le justifiquen al foráneo “echarse hasta aquí la rodadita”.

Balance y corte de cuentas

En verdad resulta preocupante para los ciudadanos, la calificación que un columnista de este diario le dio al balance y las cuentas que el burgomaestre local rindió recientemente a sus gobernados, como ”falaces, exagerados e imprecisos y solo para quedar bien en público”, añadiendo que uno y otras requieren ser verificados a través de una minucioso análisis que permita establecer lo verdaderamente logrado por la administración municipal y valorarlos en cuanto su real impacto en el desenvolvimiento de la ciudad, pues según él, todo lo dicho por Hurtado corresponde a lo hecho por quien lo precedió.

Educación vs. Formación

A propósito de las comentarios que por doquier se escuchan sobre la baja calidad de los colegios de creación estatal como los anunciados por nuestro burgomaestre que entrarán próximamente en operación, pues funcionan con docentes que en muchas ocasiones distan de una verdadera y sólida formación, cuando no es que se encuentran “deformados” por su ideología de extrema en lo que se ha radicado la culpa de las altas cifras de atraso, pobreza, desempleo y el elevado grado de violencia y corrupción que se viene evidenciando en nuestra colectividad, superiores a los de la mayoría de países latinoamericanos.

Los ibaguereños precisamos un buen alcalde

Pese a que aún no se inicia el último año del período de los actuales Alcaldes, ya han comenzado a develarse las apetencias de varios ciudadanos confesos de sus burocráticas ambiciones, pero sin mayor conocimiento sobre el cargo y sin programas ni soluciones concretas frente al mismo.

Un viraje tardío

En un inesperado viraje, con la pretensión tardía de corregir la sucesión de fracasos de la política económica de su patria, el nuevo presidente y sucesor de la dinastía Castro, Miguel Díaz-Canel, en un inefable acto de contrición, de los que no son frecuentes allí y presionado por un pueblo hambreado y desabastecido que está expresando abierta y públicamente su hastío con el régimen que pesa sobre la isla hace ya muchos lustros, comenzó a hacer concesiones libertarias a su gente, en procura del su apaciguamiento.

Fabiola Sabogal de Meñaca

El inatajable paso de los años nos va imponiendo, de manera rutinaria y de forma casi imperceptible, la desaparición de aquellas personas con las que en cercano trato disfrutamos los momentos que nos brindó el discurrir de esta “tierra buena”, como alguna vez llamara a Ibagué el maestro Bonilla, y las vamos viendo caer, una a una en un interminable proceso, al igual que las hojas que se desprenden de los ocobos que ornan nuestra urbe.

“Colombianopitecus circense”

El grupo del teatro denominado “Ditirambo” presentó hace ya varios años bajo el nombre de este artículo, una obra de teatro que trajo a primer plano las diferentes clases de “…paisanos“ que entre nosotros son…”: una tipología dentro de la cual se destacan y sobresalen, el que se aprovecha del error ajeno, hace mal uso de la confianza dispensada, o abusa de la posición dominante que por alguna razón ha alcanzado en la sociedad o el mercado, el cual termina por convertirse en un ciudadano de comportamiento socialmente aceptable y hasta imitable, tanto que entre “los valores” que se le destacan, se incluye “la viveza” como una de los principales, sino la que más se privilegia.