Iván Duque Márquez

Empezó el conteo regresivo para la elección del candidato a la presidencia por el Centro Democrático por el método de encuestas. Los 5 precandidatos son garantía de que pararan el desajuste institucional y moral derivado de los acuerdos de La Habana, modificando dichos acuerdos de manera sustancial. Y también son garantía de que recuperarán la seguridad democrática y emprenderán una política económica orientada hacia la confianza inversionista a través de la rebaja de impuestos y buscando la creación de empleo formal. Estas tres medidas pondrían a salvo, al menos por ahora, a la democracia colombiana.

Pero yo creo que en Colombia debemos aspirar a mucho más que no parecernos a Venezuela. Creo que en Colombia debemos dar un “salto cuántico” que nos ponga en una ruta cierta hacia el desarrollo y la modernidad, y que logrando eso nos blinde por siempre de caer en un régimen al estilo venezolano. Es en este contexto donde veo un candidato que hace la diferencia que es el senador Iván Duque Márquez, quien además lleva con orgullo nuestra sangre tolimense. No hay espacio para hablar de las 162 propuestas de su plan de gobierno que abarcan todos los temas del ámbito nacional, por eso me concentrare en sus propuestas anticorrupción, educativa y económica

Colombia no puede aspirar a nada grande sino mejora el ejercicio de la política renovándola y combatiendo el clientelismo y la corrupción. Iván Duque no solo representa esa renovación por su juventud y porque jamás ha estado vinculado a ninguna maquinaria política, sino que tiene la mejor propuesta para combatir esos flagelos: Creará un bloque de búsqueda contra la corrupción que dé resultados rápidos poniendo presos a esos criminales y quitándoles hasta el ultimo peso con mecanismos efectivos de extinción del dominio, y además, sancionará a aquellas empresas que sobornen funcionarios con castigos que incluyen su imposibilidad de contratar jamás con el Estado. En su gobierno las instituciones del Estado estarán al servicio del ciudadano y no seguirán escrituradas a gamonales políticos al servicio del clientelismo. Eso contribuirá a remover los dineros corruptos de la política y generará los incentivos correctos para que gente buena entre a ella.

El otro eje fundamental del cambio en Colombia es la propuesta de Duque para la educación. Un reciente estudio del Banco Mundial reveló que aquellos países que invierten en su capital humano han crecido en los últimos 25 años 1.7 puntos del PIB más que aquellos que no lo han hecho, y que la tendencia es a que esto aumente rápidamente. La razón es que cada vez más la generación de riqueza y empleo está atada a la economía del conocimiento y a las industrias creativas, que son el núcleo de la propuesta económica de Duque. Él es el único candidato que está hablando de preparar a los jóvenes colombianos para la economía naranja, y para los componentes de cuarta revolución industrial como son la robótica, el internet de las cosas, la impresión en 3D, las Fintech, la inteligencia artificial y las energías alternativas, entre otros. Para eso tiene un plan que empieza por nivelar la cancha para los más pobres elevando los estándares de la educación pública, empezando por la correcta nutrición en la primera infancia, creando jardines infantiles en todo el país, ampliando la jornada estudiantil e incluyendo en el pénsum el aprendizaje de un lenguaje de programación. Todo esto encadenado a una política industrial que impulse este tipo de empresas y el emprendimiento de los jóvenes en estas áreas. La obsesión de Iván Duque es hacer del talento y el conocimiento la fuente de riqueza para Colombia. Esto no solo es una buena opción; de la manera como se está moviendo el mundo, será la única forma de generar riqueza y crecimiento en un futuro cercano.

Colombia necesita un presidente joven, honesto, preparado, que rompa con los esquemas de la política tradicional, que construya con lealtad sobre el legado de Uribe, que sea un líder de resultados probados, y que con una gran calidad humana y sin dogmatismos una a los colombianos en torno al sueño colectivo de una sociedad moderna. Ese presidente es Iván Duque Márquez.

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