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¿A esto llaman capitalismo?

La década reciente ha sido escenario de nuevos gritos de guerra contra el capitalismo. Los motivos de esa indignación son comprensibles; ella, sin embargo, bien podría estar dirigida contra un objeto inexistente.

El sistema económico que prevalece en el mundo desarrollado hace ya rato que difiere esencialmente de aquello que alguna vez se llamó capitalismo. En particular, en el mundo de las altas finanzas y en el de las grandes empresas impera hoy un sistema diferente.  

Y se equivocarían los Indignados si creyeran que su enemigo es el mismo de los revolucionarios del siglo XIX, cuando el término capitalismo empezó a hacer carrera. 

En aquella época el capitalismo era un sistema en el cual, según creyó Marx, los dueños del capital, los dueños de las empresas, empobrecerían inevitablemente al trabajador en su afán de hacerse más ricos. 

En el centro del análisis de Marx estaba entonces el capitalista, el dueño del capital, el propietario de los medios de producción. Pero demos una mirada a la crisis reciente y veremos que quienes han estado en el ojo del huracán no han sido los capitalistas, sino una cierta clase de trabajadores: los gerentes. 

Han sido ellos los beneficiarios de las bonificaciones escandalosas; algunos se han enriquecido más que lo que habrían soñado los capitalistas; más de un gerente ha tenido que comparecer ante la justicia por fraudes o malos manejos. 

¿Y qué ha pasado con los capitalistas, con los propietarios? En las grandes corporaciones del mundo actual, la propiedad del capital es un concepto cada vez más difícil de concretar. Las acciones de las empresas circulan en los mercados de valores y millones de ellas cambian de manos incluso en un mismo día. En muchas empresas actuales la pregunta “¿quién es el dueño?” no tiene sentido.

Las ganancias, que en el antiguo modelo eran apropiadas con avaricia por los capitalistas, cada vez más ceden al pago de nóminas, en especial de los altos gerentes. Y dado que estos, por ser empleados, tienen el tratamiento legal de un proletario, no dejan jamás de recibir sus remuneraciones. 

Si los Indignados quisieran buscar un profeta (mala costumbre), deberían mirar a Schumpeter más que a Marx. 

Schumpeter escribió que los gerentes llegarían a ser los reyes del capitalismo, por la burocratización de las empresas y la tecnificación de la gerencia. En esto, como en tantas cosas, el mundo ha cambiado y las ideas deben adaptarse.

ANDRÉS MEJÍA

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