Untarse de pueblo

“Untarse de pueblo” reclamó el vicepresidente Angelino Garzón a Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, con respecto a las protestas en el Catatumbo, que se extienden por un período ya casi histórico para tal tipo de acto, y han servido para demostrar la absoluta incapacidad de la administración Santos en materia de diálogo social. ¿Qué significa “untarse de pueblo”?

“Untarse de pueblo” reclamó el vicepresidente Angelino Garzón a Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, con respecto a las protestas en el Catatumbo, que se extienden por un período ya casi histórico para tal tipo de acto, y han servido para demostrar la absoluta incapacidad de la administración Santos en materia de diálogo social. ¿Qué significa “untarse de pueblo”? La expresión sin duda es ambigua, y creo que su significado depende claramente del contexto en el que se use y la intención del hablante. 

Puede funcionar, por ejemplo, como expresión coloquial un tanto graciosa: “Úntese de pueblo, tómese un café conmigo”, me dice a veces un querido amigo. Pero no creo que la intención de nuestro Vicepresidente haya sido tan amistosa. 

También hay un sentido en el cual dicha expresión puede emplearse en contextos políticos. Reclamar a alguien que se “unte de pueblo”, equivale a señalarlo como persona desconectada de las realidades de las clases populares y desconocedora de la vida, el sentir y las necesidades de aquellas. Suele ser una expresión populista, con la cual el hablante desea además insinuar que él, al contrario de quien es objeto de su acusación, sí posee ese conocimiento de las clases populares. 

Creo que, en parte, ese es el sentido con el cual Angelino pidió a Cárdenas que se “untara de pueblo”. Pero no se agota allí. Hay que considerar un factor, y es la condición de la persona objeto de la expresión, que no es otra que el Ministro de Hacienda, es decir, la persona a cargo de nuestras finanzas públicas. Por lo anterior, en la expresión de Angelino hay un reclamo implícito de gasto, y un reproche por no haber gastado antes. Muy a la mediocre manera como se resuelven estos asuntos en Colombia, lo que pretende Angelino es que el Ministro de Hacienda se vaya para Tibú, saque la chequera y empiece a girar. 

Como estrategia de resolución de paros, el gasto no es una fórmula racional ni sostenible. Haría bien el ministro Cárdenas (pero sobre todo el Presidente) en no prestar atención al reclamo simplista de Angelino. 

¿Debe “untarse de pueblo” el gobierno? Sí, pero, sobre todo, el Presidente. ¿Y en qué sentido debe hacerlo? Simplemente interesándose por un país que pareciera le es indiferente y mostrando hacia la vida y necesidades de la gente el mismo entusiasmo que exhibe cuando va a recibir homenajes en Londres.

ANDRÉS MEJÍA VERGNAUD

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