Empresario: conduélase de Comfenalco

Comfenalco, la más importante Caja de Compensación del Departamento, que tiene afiliadas a más de cuatro mil empresas del Tolima que cuentan con 49 mil empleados, se alista a la realización de su Asamblea General,

en un ambiente enrarecido por denuncias de malos manejos, infiltraciones políticas y por las consecuencias que acarrea el hecho de que la última reunión de su órgano máximo, fue declarada nula por errores de forma en la citación, y la que se pretendió realizar para subsanar las fallas, fue suspendida por falta de garantías, tal como lo expresó la Superintendencia de Subsidio Familiar en su momento.

Pero ¿de que nos extrañamos los empresarios, si fuimos nosotros mismos los que por desidia, pereza o falta de tiempo, abandonamos irresponsablemente la obligación que como empleadores nos corresponde y renunciamos a participar en las reuniones anuales de las Asambleas, dejando el espacio abierto a quienes en busca de la satisfacción de intereses particulares, casi siempre no muy claros y respaldados por unos Estatutos permisivos, acudieran a dichos foros con cientos de poderes debajo del brazo, que les permitieron tomar las equivocadas y egoístas decisiones que hoy tienen a la Caja sumida en los escándalos y problemas financieros  ya conocidos?


Si señores, los principales responsables de los desatinos ocurridos en la Caja, que han llevado a este estado a Comfenalco, somos los dueños y representantes de las empresas, los empleadores de la región, que creemos que pagando los aportes mensuales a la Caja, cumplimos con nuestros trabajadores y sus familias la obligación de proveerles el desarrollo y el bienestar de los que habla la legislación colombiana.


Nos equivocamos de cabo a rabo. Por años, la única actividad que la mayoría de los empleadores ha tomado es criticar en círculos privados los malos manejos y la politiquería que campea en la institución, pero a la hora de poder actuar, vuelve la desidia y no se acude a las Asambleas porque estas además se convirtieron en unos circos jartos que duran horas y horas, prolongación que por supuesto se hace de manera planeada para cansar a los pocos empresarios que asisten.


Se abre ahora una nueva posibilidad de participación, el 9 de marzo en una Asamblea en la que la Superintendencia promete se respetará la transparencia.


En ella, a más de elegir Consejo Directivo y Revisor Fiscal, se podrá votar para reformar los Estatutos y erradicar la nociva práctica de la representación sin límites con cientos de poderes otorgados irreflexivamente.


Va por ello mi invitación: empresario, acuda a la Asamblea, decida responsablemente por el bien de sus colaboradores y sus núcleos familiares y si no lo puede hacer, entregue su representación a alguien que con su voto de confianza decida a favor de la Caja y no de sus aspiraciones personales y políticas.


No le garantizo que la reunión sea amena, estoy casi segura de que no lo será, pero de su desenvolvimiento y de las decisiones que en ella se tomen,  depende una institución insigne de la región, que no merece el abandono de parte de sus principales dolientes: los empleadores.

MARCELA MEÑACA SABOGAL Directora Ejecutiva ADT

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