Clientelas y dignidad humana

18 Abr 2019 - 3:01am

Clientelas y dignidad humana

Publicada por
JOSÉ FILADELFO MONROY
Autor:

Se aproximan las elecciones regionales de 27 de Octubre, y se activan las clientelas políticas en los distintos municipios y en algunos Departamentos de Colombia. Esta práctica constituye una expresión deformada y degenerada del ejercicio de la política.

Tales estructuras son dirigidas y orientadas por algunos servidores del Estado, quienes abusando del poder, hacen campaña entregando contratos, obras y dádivas en el año electoral; utilizando ilícitamente los recursos públicos con el objeto de comprometer, por no decir comprar, el voto de los ciudadanos.

También las hay montadas y financiadas por ricachones de pueblo que se gastan sus fortunas de dudosa procedencia, con el propósito de acceder al poder político, y así acrecentar su fortuna.

Generalmente triunfan los candidatos que representan las clientelas, conformándose un círculo vicioso de politiquería y corrupción casi imposible de romper; que ha sumido a los Municipios en el atraso, la pobreza y el subdesarrollo.

No podemos criticar a los gobernantes que en el año electoral contratan la ejecución de proyectos, inauguran obras y entregan elementos de ayuda personal o familiar en cumplimiento de sus funciones; lo censurable es que la mayoría de ellos aprovechan las necesidades colectivas e individuales para torcer la voluntad popular e incidir abiertamente en los resultados.

Es otra forma de corrupción que vulnera el principio -derecho de la Dignidad Humana, y desconoce abiertamente el sustento de toda Democracia: El voto libre y consciente de los ciudadanos.

Lamentablemente muchas personas caen en la red urdida por los politiqueros por necesidad, población vulnerable por ejemplo, otros lo hacen porque son logreros que como sanguijuelas chupan el presupuesto oficial que por estos meses se desborda en ofertas y obsequios para halagar a los potenciales electores.

Aquí opera el fenómeno de corresponsabilidad, porque es tan corrupto el que ejerce la práctica como el que recibe la paga y endosa su voluntad, sin pensar en las consecuencias para su comunidad y aun para su familia en el inmediato futuro.

Ante la perniciosa y viciosa realidad que percibimos de cara a los próximos comicios, solo nos queda convocar a los ciudadanos honestos y conscientes para que salgan a votar con independencia de las clientelas; llamar a los jóvenes para que se inscriban y participen; para que contribuyan con su fuerza renovadora y descontaminada a destruir las oprobiosas clientelas que han condenado a cientos de Municipios al atraso material y al abatimiento moral que no les permite salir de la postración.

Abogado. Exalcalde de Ortega

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.