Zapatero a tus zapatos

A través de la historia, la educación siempre ha estado presente. En tiempos de Platón y Aristóteles era impartida bajo guía de un maestro o tutor que, reuniendo un grupo de discípulos, los formaba en todas las disciplinas.

Transcurrieron siglos antes de llegar a la educación formal que conocemos hoy, la cual es resultado de transformaciones pedagógicas y sociales che hicieron evolucionar los métodos didácticos de aprendizaje.

En Colombia, los estudios inician con preescolar, luego sigue básica primaria, educación media y nivel superior o pregrado.


Después de este recorrido se puede acceder al posgrado, materializado en especializaciones, maestrías y doctorados.


Existen los diplomados, duran entre 20 y 60 horas, pero no se consideran posgrado sino, simplemente, estudios adicionales que complementan la formación y enriquece el currículo académico.  

¿Cuál es la diferencia entre los diferentes posgrados? El más básico es la especialización.

Dura entre año y año medio y tiene carácter de actualización en temas puntuales. La maestría dura dos años, la llaman también Master o Magíster.

Se enfoca en profundizar o en investigar áreas científicas del tema, como también, se adquieren los últimos conocimientos generados por los estudiosos del área.

El doctorado es el nivel más avanzado. Dura de tres a cinco años y es el máximo grado que otorga una universidad. Forma investigadores autónomos que tienen que generar un nuevo conocimiento o descubrimiento que aporte algo novedoso a la ciencia.

Con respecto a Latinoamérica, nuestro país ostenta el más bajo número de profesionales con posgrado, por tanto, en Ibagué escasean asaz.


Sin embargo, para algunos que apenas si aprendieron un oficio, no es fácil reconocer que son ignorantes en todas las disciplinas.


Entre ellos, ciertos sujetos de algunos ambientes radiales de la Ciudad, que con frecuencia sin, o con un escaso  bachillerato, por ende, sin capacidad de análisis, ni sentido crítico deductivo, van opinando sobre ejes temáticos o especialidades que no conocen.


Al ser tan ignaros nunca emiten juicios constructivos sólo se van lanza en ristre, vituperando y haciendo comentarios o aseveraciones que, en ocasiones, mancillan el honor de las personas.  


Claro, en su mayoría, son mezquinas venganzas personales por no haber logrado beneficios particulares.


Y, obnubilados por su insuficiencia académica, están convencidos que con sus despropósitos, quien pierde es la víctima de turno de sus rencores. Pobrecitos, no captan que cuando se actúa con mala intención y alevosía, a quien se le retorna el mal, es al  agresor.


Entonces, para que puedan opinar con argumentos racionales y logren un mínimo de respeto, podrían acercarse a la academia en donde se enseña a observar, investigar, razonar, comprender y, sobre todo, a pensar para poder desarrollar la inteligencia crítica.


Si no lo hacen, entonces: “zapatero a tus zapatos”.


Credito
AMPARO MARGARITA MORALES FERIA

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