Convocatoria Rector Conservatorio

La comisión encargada de diseñar el perfil profesional para nuevo Rector del Conservatorio, parece que lo acomodó como un chaleco que, en la región, solamente le calza a una persona, de la cual se olvidó poner el nombre.

La convocatoria exige pregrado en Música, posgrado en cualquier área del conocimiento, experiencia específica de dos años en cargos directivos en instituciones de educación superior y merecimientos certificados de servicio a la comunidad. 

Los criterios de evaluación son: 30 por ciento en formación académica, 30 por ciento de experiencia específica adicional a la mínima habilitante, 20 por ciento de merecimientos certificados de Servicio a la Comunidad y 20 por ciento a la propuesta ejecutiva. 

Me parece bien que al considerarlo idóneo le apunten a un alguien, mas no cerrando puertas a personas que, viviendo en la región, están calificadas, pero las inhabilita no ostentar pregrado en Música. Claro, en Colombia existen personas con dicho perfil, pero es entendible que por los cargos que ocupan o por los sueldos que perciben, no se postulen para venir a ganar menos. 

A propósito, entre otras más ocupaciones, el Rector debe gestionar dineros para mejorar sueldos de funcionarios  y profesores y, no sólo sentarse a recibir dádivas de la Gobernación, cuando el Gobernante de turno tenga a bien hacerlo. 

Lo afirme en otra oportunidad, el Rector de la Institución no tiene que ser músico, pues los músicos saben de música pero no de gerenciar. Y, además, no entiendo por qué lo exigen si Luz Alba Beltrán, la anterior Rectora, sin ningún estudio musical, pero sí con otras apreciables habilidades y competencias, sacó el Conservatorio del hoyo profundo en que había caído. Entonces, ¿qué pasa? ¿Por qué no continúan la misma línea si sus resultados están comprobados? o, ¿es que de verdad se quiere favorecer a un alguien en particular? 

Además, el Conservatorio, como Institución de Educación Superior, tiene que entrar en un ciclo que le apunte a la internacionalización, por ende, a máxima calidad en todos sus procesos. Entonces, esta faena la debe adelantar y dirigir una persona a quien no le tengan que hacer la tarea, sino alguien que tenga competencias y habilidades encomiables, experiencia en gerencia y dirección, especialista en formulación y gestión de proyectos, dominio de una segunda lengua y, no sobra, que tenga buenos contactos. ¡Ah, y que no polarice, sino que aglutine a directivas, funcionarios y estudiantes. 

Por eso, lo más sano que podría sucederle a la “joya de la corona de los tolimenses”, es que no haya terna. De esta manera, se podría abrir una convocatoria imparcial con abanico de amplio espectro y, así poder encontrar no un capataz sino un magnifico Rector-Gerente, como lo hacen todas las exitosas instituciones de educación superior.

AMPARO MARGARITA MORALES FERIA

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