Confidenciales políticos

Teniendo en cuenta los certificados de defunción de las precandidaturas de Hugo Patarroyo Murillo, exASI, y de Francisco Mejía, del Centro Democrático, el Tolima entra esta semana en plena campaña electoral con miras a elegir próximo gobernador.

Tras el retiro de Pacho Mejía de la contienda política, se espera que surja un candidato sorpresa en el Centro Democrático, pues no hay que olvidar que el 26 de julio vencerá el plazo de inscripción de candidatos fijado por el Consejo Nacional Electoral en todo el país.

Así las cosas, el partido de Uribe, hoy sin candidato, puede esta semana escoger un nombre que reemplace al Dr. ‘Pacho’, que tendría todas las opciones de quedarse con la Gobernación si se tiene en cuenta que ese partido fue el ganador indiscutible en las elecciones de 2014, cuando Óscar Iván Zuluaga obtuvo 296.610 votos, ganando abrumadoramente en 33 de los 47 municipios del departamento, pero si el CD se queda en definitiva sin candidato, Óscar Barreto Quiroga y Mauricio Jaramillo tendrán que jugársela toda para trabajar una “llave ganadora” con el principal partido de la oposición para hacerse a la joya de la corona. Jaramillo tiene un capital político grande, pues no hay que olvidar que en 2011 Luis Carlos Delgado fue elegido con 245.712 votos, mientras que Barreto, segundo, obtuvo 181.295 sufragios conservadores.

A mi modo de ver, quien tiene mayores posibilidades de recibir el aval de Uribe es el candidato conservador Barreto, pues fue su gobernador en 2007 y goza de las mejores relaciones personales con el expresidente de ‘Corazón grande’, hoy convertido en el primer contradictor del gobierno de Santos. Ese factor de enemistad con el presidente de los colombianos aleja cualquier posibilidad de coalición de los Partidos de la Unidad Nacional en el Tolima que avalan la candidatura de Mauricio Jaramillo.

Para quienes se preguntan por qué Pacho Mejía tiró la toalla sin comenzar aún la maratónica carrera hacia el ‘Palacio del Mango’, no cabe dudas que su fenomenal gresca con Pierre García, director político del Centro Democrático en el Tolima, no le dejó subirse al partidor con buen augurio. Hay quienes dicen que la picardía de poner ese palo a la rueda de la candidatura del doctor ‘Pacho’, eligiéndole un director político, hijo de otro candidato a la Gobernación del Tolima, fue una jugada maquiavélica de Uribe,para darle el aval y después hacerlo renunciar. Si eso es así, este sería el primer indicador de que Uribe, muy en el fondo de su corazón, quiere favorecer la candidatura de su viejo amigo el expresidente del Congreso de la República Carlos García Orjuela y, por lo tanto, no tendría nada de raro que de un momento a otro Uribe le entregue el ‘As’ de oros a García.

No hay que olvidar que en su visita de febrero a Ibagué, Uribe estuvo reunido a solas con García Orjuela y Óscar Barreto, muerto de la rabia, ni siquiera pasó a saludarlo a su centro móvil de operaciones que fue, precisamente, el Hotel Ambalá.

Tremenda pifiada y oso ridículo de marca mayor fue la que hizo la organización Colombia Líder, que proclamó hace pocos semanas a los 10 mejores gobernadores del país y entre estos puso de primero al gobernador de Cundinamarca, Alvaro Crúz Vargas, a quien la Fiscalía está a punto de dictar medida de aseguramiento por su vinculación con el ‘cartel de la contratación’ de Bogotá.

En la galería de los mandatarios postulados ocupan primeros sitiales el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, sobre quien pesa investigación por indebido contrato a favor de terceros a raíz de la concesión de una mina de oro en su departamento. El tercer lugar de la galería correspondió al de Santander, Richard Aguilar Becerra, también acusado de graves manejos en contratación de obras públicas. Menos mal que en esa lista Colombia Líder dejó por fuera al gobernador del Tolima, Luis Carlos Delgado, pues porque no es una galería de los mejores gobernantes de Colombia, sino de los más corruptos.

A propósito del gobernador Luis Carlos Delgado, el mandatario se muestra indignado por la vil acusación que le lanzó Óscar Barreto, quien lo acusa de favoritismo y de participación en política. Sus amigos dicen que la mejor prueba de su imparcialidad política fueron las elecciones de congreso del año pasado, cuando el senador Guillermo Santos resultó quemado y no reunió lo votos suficientes para renovar su curul y en esa época fue el mismo Mauricio Jaramillo quien echó la culpa de esta derrota al gobernador Delgado Peñón.

Santos vino a posesionarse como senador solamente a finales del año pasado, gracias a las renuncias presentadas por dirigentes liberales que aspiraban a lanzarse a gobernaciones y alcaldías.

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