¿Y si cae López de Galarza?

No se equivoquen, este no es un llamado al vandalismo ni a atentar contra la infraestructura pública, si no a una reflexión frente a qué pasaría si ese monumento que mira hacia el nevado del Tolima ya no estuviera frente al SENA o fuera reemplazado por otro, por ejemplo, un monumento a Los Pijaos, quienes dieron una lucha sin cuartel a la invasión española de estas tierras. Además, es con la misma plata, suya y mía, de todos los colombianos con los que se construyeron y con las que seguramente se pueden volver a levantar los monumentos. ¡Ah! La misma con la que nos ha tocado cubrir los robos enormes en sobrecostos de obra pública o proyectos no realizados.

Los 13 y respeto a la prensa


Claro que nadie está de acuerdo con la violencia o la destrucción a infraestructura ninguna y mucho menos si son negocios o propiedades privadas construidas durante muchos años con el sudor de su frente y honesto trabajo, muy distinto al exigió sudor de los políticos nuestros. Pero es poco menos que inconcebible que el balance sea la preocupación por un supuesto vandalismo a bienes, que en realidad es la expresión del inconformismo ciudadano por el sistema económico y social que envilece a familias enteras del país y que se reactivó en modo de protesta pública debido a un detestable abuso policial.

Sí, al Sudamericano aquí

A Ibagué se le está presentando una excelente oportunidad para generar ingresos, reactivar sectores del comercio, generar empleo y sobre todo lavarse la cara en el ámbito nacional frente al fango que le dejaron los forajidos de Luis H., sus contratistas y abogados asesores (muchos de los cuales están hoy en el gobierno en turno), en la memoria de los colombianos como ciudad corrupta, donde se robaron la plata de los escenarios deportivos de los Juegos Nacionales.

Ajustar ideas a creencias y emociones

Uno de los grandes restos de los sistemas educativos en este siglo XXI, más ahora luego de esta lección que nos deja el Covid 19, es sin duda ajustar las ideas a las creencias estimulando las emociones, como bien lo están planteando pensadoras, académicas e investigadoras de fenómenos sociales.

La indignación acabó el encierro

Infortunadamente los acontecimientos del país, la falta absoluta y pública de claridad en los datos de supuestos apoyos económicos a ciudadanos, empresas, comerciantes y trabajadores independientes de los gobiernos en turno, tanto nacional como locales, sumado al deterioro acelerado y atroz del orden público, ha obligado a que los colombianos empiecen una desobediencia civil incontenible y sin precedentes en la historia reciente del país.

Lo realmente importante

Estamos yendo a velocidad luz a una levedad de agendas públicas informativas nacionales. Nos ocupamos de si el Presidente es católico y va a la misa del señor de Monserrate en la Catedral de Bogotá; pues déjenlo es su creencia y desde que no nos vuelva a un Estado confesional (bueno públicamente) no hay lío.

El estúpido re: Reinvente, renueve, re...

Nuestro sistema de salud tiene importantes debilidades, está desfinanciado, segmentado y fragmentado, presenta importantes barreras para el acceso, la disponibilidad de médicos y de camas hospitalarias es muy baja, basta sólo con mirar el índice de competitividad de ciudades para encontrarnos en los últimos lugares.

En positivo

Hablar en positivo de nuestra ciudad seguramente a algunos no les gustará, a otros les parecerá que no es el momento, que nada hay por rescatar o presentar, unos más que es cero el número de las cosas buenas que se pueden resaltar actualmente y que más bien como en el valle de las sombras todo es oscuridad, frialdad y desespero. Por tanto, es mejor dejarlo así.

Sacar provecho a lo digital

Qué bueno sería aprovechar este tiempo de cuarentena, de confinamiento a cuenta gotas en que hemos entrado en esta segunda etapa de la pandemia, para dedicarnos a producir programas, videos, comerciales, crónicas, perfiles sobre lo bello que tenemos en la tierra firme y la ciudad musical, aprovechando el boom digital y enfocándonos en él.