Sin pena ni gloria

Gobernar en tiempos de pandemia no es fácil. Ya hemos visto como alcaldes y gobernadores se han visto en aprietos y de un día para otro pasan a ser impopulares. Sin embargo, eso no puede ser excusa para dejar que una ciudad ande por sí sola. Un año después del gobierno, Ibagué se encuentra sin alguien que dirija. La ciudad está en marcha sin frenos ni conductor y mucho menos se ve en el horizonte alguna posibilidad de que eso pueda cambiar. La ciudad está marchitándose.
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La falta de liderazgo es evidente. Ni vale la pena discutirlo. Si de mencionar responsables se tratase, debería decir que al Partido Conservador le quedó grande la ciudad, o mejor están engolosinados con el presupuesto y la burocracia. Esperemos que el erario termine en inversión pública y no en propiedades privadas. Aunque de eso ya sabemos suficiente sobre este gobierno. No hay inversión. Ni para ayudar a la gente en pandemia ni para obras sociales ni de infraestructura. Nada.

Las obras que está mostrando la administración del “Pitufo” Hurtado, es la gestión hecha por su predecesor Guillermo Alfonso Jaramillo. Deberían agradecerle, así sea en privado que les dejó cosas para mostrar, mientras la plata se desvanece en el aire, o mejor en los bolsillos de alguien. Deberían dejar de ser tan cafres, y al menos hacer lo que acostumbran en precampaña y campaña: entregar mercados a la gente, para que puedan al menos vivir durante este tiempo. En tres años, pueden ir a recoger votos, si saben administrar esa necesidad de la gente ahora.

Ibagué vibra de lo desajustada que está. La gente lo sabe y además lo vive. La ciudad está fea. Los parques descuidados, los programas sociales no funcionan y tampoco llegan a los barrios. La inversión en infraestructura no se ve ni se verá hasta 2022, antes de campaña. Eso se los dejo como una predicción. Ya verán, se cumplirá. Este pitufo se ha hecho impopular no a causa de la pandemia, sino porque ha hecho los méritos para ello.

Aunque, como es obvio, en dos años cuando estén en campaña para intentar mantenerse en el poder, dirán que la pandemia no los dejó ejecutar o, como sucede ahora, mostrarán las obras que están en ejecución desde la administración pasada como si las hubieran gestionado. Eso es el consuelo siempre de los mediocres. Y como no tienen ni una pizca de dignidad, pues descaradamente mentirán diciendo que su antecesor dejó la ciudad en ruinas, que no hubo gestión. Por fortuna de los ciudadanos, este gobierno ha hecho tan mal las cosas, que es evidente que hay un antes y un después de 2019. Tan solo vaya al parque más cercano o de una vuelta por el parque lineal de la Ferrocarril. La Ibagué que vibra ya pasó a la historia sin pena ni gloria, porque nada han hecho y nada harán.

 PD: La crisis de la ciudad es tan profunda que este espacio resulta bastante corto. Por eso, haré una serie de columnas analizando algunas generalidades que aquí mencioné como la poca inversión social en contraste con los irracionales lujos del alcalde, como una camioneta.

NICOLÁS CAMARGO

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