El papa Francisco

El mundo está necesitado de líderes, y de líderes espirituales y políticos… más. De allí la inmensa valía que cada día cobra el papa Francisco, quien en el poco tiempo que lleva como pontífice ha demostrado inmensa capacidad de liderazgo, con un estilo remozado y mucha autoridad. Su mensaje, además, no clama a la resignación y a esperar la otra vida, sino que busca la redención en ésta.

En los momentos que se viven, de intolerancia y locura, Francisco tiene un papel global trascendente. Es posible que no haya estado fino al decir que si ofendían a su madre él contestaría con un puñetazo, pues eso no es precisamente poner la otra mejilla. Pero esa metáfora tiene un valor pedagógico inmenso, enseña que la libertad de expresión tiene límites, y no es para dañar a otros. No está bien arroparse con la túnica de la libertad para ofender creencias ajenas o dañar el honor de las personas. La libertad implica responsabilidad, pues no se trata de un derecho absoluto y sin límites.

Las declaraciones del Papa tienen mucho valor y constituyen un llamado oportuno a la sensatez. Los hechos de París son repudiables y carentes de justificación. Se inscriben en un marco de barbarie e irracionalidad total. Pero es tiempo de que Occidente (expresión con la que no estoy de acuerdo porque su utilización incluye valores y personas cuando en realidad hay que hablar de gobiernos) reflexione sobre sus actos y la forma como se relaciona con otros pueblos, de creencias, valores e intereses diferentes. Lo que está sucediendo en Europa, ese brote de terrorismo, encuentra mucha explicación en el accionar de algunos gobiernos occidentales en Medio Oriente, Asia y África. No se debe seguir acumulado odio, resentimiento y desatando sed de venganza. Si se siembran vientos, se cosechan tempestades.

En su visita a Sri Lanka, Francisco se reunió con líderes budistas, musulmanes, judíos, hindúes y cristianos, y afirmó que “las creencias religiosas no pueden ser manipuladas para apoyar la guerra”, y pidió que todas las religiones “denuncien los actos de violencia cuando se cometan”. Allí repitió el llamado efectuado a los líderes musulmanes de Turquía el 28 de noviembre pasado en Ankara: las religiones deben denunciar el fundamentalismo y promover la paz. En Colombo, el Pontífice habló a líderes del budismo, que es la religión del 70 por ciento del país, y les pidió trabajar para renovar la sociedad y las instituciones, algo necesario en un país que padeció el enfrentamiento armado de cingaleses y tamiles durante 25 años, y que produjo más de 100 mil muertos, hasta la derrota de los “Tigres Tamiles” en 2009.

Es posible que muy pronto el Papa visite Rusia y que antes se produzca un encuentro con el patriarca de Moscú, Kirill. La Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Rusa están alejadas desde el cisma de 1054, y el encuentro podría ser de utilidad para la paz en Ucrania. Sin duda, Francisco es un gran líder espiritual y político. Que Dios lo guarde por muchos años, y él que nos ayude a conseguir la paz en Colombia.

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