Un Procurador candidato

El procurador General de la Nación, el señor Alejandro Ordóñez, está en campaña política. Aspira a ser candidato presidencial y está utilizando el cargo para ello sin que nadie se atreva a decirle nada. Para esos efectos dedica su tiempo a opinar sobre cuestiones políticas, de un forma que raya con el descaro.

Ha logrado un posicionamiento político asido de la bandera de la justicia, oponiéndose a que se otorguen beneficios judiciales a las guerrillas que se desmovilicen. No puede haber paz con impunidad, trina mañana, tarde y noche. Mentira, si en realidad al procurador Ordóñez lo trasnochara la impunidad comenzaría por ocuparse de la impunidad que hay y por la que puede haber, y porque se cumplieran los términos judiciales, y, sobre todo, buscaría que la propia Procuraduría los cumpliera. En realidad sus preocupaciones son otras, la primera de ellas: cómo mantenerse en primer plano en la escena mediática.

Todos sabemos que en este país la Justicia es un remedo, pero el Procurador General de la Nación de eso no dice ni mu. Hay corrupción en los estrados judiciales, y al más alto nivel; existe hacinamiento carcelario vergonzoso, se delinque desde las cárceles, se incumplen los términos judiciales, pero el Procurador no dice ni mu. Se vulnera los más elementales derechos humanos, en la administración pública se otorga contratos a dedo, y el tráfico de influencias en una práctica cotidiana pero Ordóñez no dice ni mu.

La carta que envió esta semana al expresidente Uribe pidiéndole que acepte participar en la Comisión Asesora para la paz nombrada por el Gobierno no tiene desperdicio. Es una joya. Queda él entre la mitad de Santos y Uribe, y deja a Zuluaga por fuera de la foto y como el tonto de la película. Genial. Santos no ha nombrado a Uribe, razón por la cual éste no puede aceptar ni rechazar nada, y Ordóñez lo sabe, pero esa carta le permite incluirse dentro de la santísima trinidad de la política colombiana, Santos, Uribe y Ordóñez. Es una jugada política magistral solo que esa no es la función del Procurador.

Tengo la convicción de que Ordóñez será candidato en 2018, y que le apoyará una coalición de derechas. Y tiene todo el legítimo derecho a serlo. Es un hombre mediático, excelente expositor, comunica de maravilla, posee formación académica y pergaminos suficientes para el ejercicio político al más alto nivel. Lo que no está bien es que utilice el cargo para proyectarse en lugar de dedicarse a cumplir con las funciones que le fijan la Constitución y las leyes; y que apele de forma farisaica a banderas tan nobles como la justicia, para proyectar un imagen de hombre pulquérrimo y apolítico cuando en realidad ejerce un clientelismo que ha contribuido a politizar las altas cortes.

No, señor Ordóñez. Un poco de respeto vendría bien. Deje de hacer política con el cargo, conságrese al cumplimiento de su deber, combata a los pillos, defienda los intereses de la sociedad, proteja los derechos humanos y asegure su efectividad, que para eso es le pagan el sueldo. Y en cuanto a la paz, ya lo decidiremos los colombianos en su momento, de momento permita que el Gobierno haga su tarea y… la oposición la suya.

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