Opinión vs: Maquinaria

Guillermo Pérez Flórez

La consulta convocada por el liberalismo para que los colombianos le escojamos el candidato presidencial es un anticipo de lo que nos espera en la maratón de fondo: un duelo entre la opinión ciudadana y la maquinaria política.

Humberto de la Calle es, de lejos, el más idóneo para regir los destinos de Colombia, por su formación, por su experiencia, por su temperamento y por su conocimiento del Estado. Es un hombre que puede mirar el país con serenidad desde la Atalaya de su propio periplo existencial, sin odios ni heridas en el alma. Pero no lo tiene fácil. Cometió, en mi opinión, el desacierto de someterse a la consulta de un partido que, como todos los partidos, anda de capa caída, y, además, sin tener una estructura electoral en la cual pueda soportar su aspiración.

De la Calle no es el hombre para darse codo en aras de buscar una candidatura. La candidatura tiene que buscarlo a él. Es un intelectual que le ha prestado grandes servicios al país, pero no un político de carrera. Hubiera sido deseable que se presentara por firmas y se convirtiera en un hecho político, con suficiente autonomía y capacidad para capitanear un movimiento de renovación, que es al fin de cuentas lo que el país reclama. Además, con la consulta se corre el riesgo de interferencia de algunos sectores con claros propósitos sibilinos. Se sabe que jefes Vargas-Lleristas han dado instrucciones a sus tenientes electorales de votar por Juan Fernando Cristo. El objetivo no sería otro que sacar de la competencia a De la Calle, sabedores de que Cristo no le da la talla a Vargas. Un caso diferente al de Antanas Mockus, quien sin ser liberal ha decidido votar por De la Calle, igual que muchas otras personas independientes.

Otro riesgo es un resultado electoral pobre (menos de 300 mil votos) que deje maltrecha la candidatura. Los críticos de César Gaviria (léase Gómez Méndez, Viviane Morales, Juan Manuel Galán y Sofía Gaviria) saldrán a pedir cuentas y a decir que eso prueba que la suya es una jefatura política equivocada. Galán podría intentar resucitar el nuevo liberalismo. Otros les enrostrarán a los liberales el coste presupuestal de la consulta. En fin, aún ganando, De la Calle es quien tiene para perder. Cristo en cambio tiene todo por ganar. Es un dirigente sin perfil nacional y con esta elección espera forjárselo. Habrá que ver.

Pero bueno, De la Calle optó por someterse a las reglas del partido y no hay otra opción que apoyarlo. Merece ser el candidato no del liberalismo sino de una amplia convergencia democrática que saque al país de la encrucijada en la que se encuentra. Ojalá que la apatía electoral y el invierno no contribuyan a una debacle. Las elecciones de hoy, como lo dije antes, serán un prólogo. Veremos si la opinión se moviliza y le planta cara a la maquinaria electoral. Hay que acudir a las urnas. Este es no es un asunto de los liberales. Si no somos capaces de ganar esta meta volante… apague y vámonos.

Director grupo Civis

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