¡Vamos todos al carnaval por la vida!

El Gobierno de Colombia y otras entidades promineras, se han encargado de bloquear, en forma sistemática, cualquier posibilidad de que los territorios decidan sobre el futuro de proyectos minero-energéticos, sometiéndolos a una especie de dictadura socioambiental.

Alevemente se ha expedido normatividad para proteger jurídicamente actividades extractivas en zonas de alto valor ambiental; se han limitado las competencias de los Concejos Municipales para incidir a través del ordenamiento territorial; se han invalidado las consultas populares como mecanismo de participación ciudadana frente a proyectos mineros; y hasta se ha arremetido en contra de mandatarios, cabildantes y organizaciones sociales que se han atrevido a desafiar la imposición de este tipo de proyectos en sus territorios. Todo ello motivado por un interés económico falaz, que ciertamente enriquece las arcas de unos pocos, al tiempo que deteriora las estructuras sociales y produce pérdidas irrecuperables en el capital natural.

Sin embargo, esta penosa realidad no ha podido debilitar la lucha que desde hace años libramos quienes creemos que hay cosas mucho más valiosas que simples pedazos de oro. La riqueza hídrica, la diversidad de flora y fauna, la tierra fértil, los deslumbrantes paisajes, la cultura y nuestras costumbres, representan el verdadero tesoro que cada vez mas ciudadanos queremos defender.

Nuestra sociedad ha evolucionado en el entendimiento de lo que significa el desarrollo sostenible. Sabemos que la mina La Colosa representa una grave amenaza para los ecosistemas de nuestra región, y que pondrá en peligro el abastecimiento de agua y la producción alimentaria de varios municipios; que los retornos económicos no serán distribuidos con equidad, y en ningún caso compensarán los irreversibles impactos sociales y ambientales; que el tejido social sufrirá serias fracturas por los dramáticos cambios en las formas de vida; y que la pobreza y las desigualdades acosarán implacablemente la población circundante, tal como ha quedado demostrado en diversos estudios.

También sabemos que nadie va a venir a defender lo nuestro; que casi toda la institucionalidad está volcada a promover con fuerza descomunal el desarrollo de La Colosa, y no escatimara esfuerzos para superar cualquier obstáculo que se presente en el camino; y que los intereses económicos son capaces de “mover montañas”, sin importar que ello tenga consecuencias nefastas en comunidades enteras.

Por eso, el próximo viernes en la Gran Marcha Carnaval, los ibaguereños y tolimenses tenemos una trascendental misión: dejarle claro al Gobierno y al país entero, que el pueblo Pijao rechaza unánimemente La Colosa y cualquier otro proyecto que amenace la sostenibilidad de nuestro territorio. Es una nueva oportunidad para mostrar la grandeza de nuestra gente; para demostrarle a Colombia que en el Tolima estamos unidos en torno a un mismo propósito; y para refrendar que la vida de las próximas generaciones nos importa tanto como la de la nuestra.

Todos están invitados a cantar, marchar, reír y gozar, por supuesto en paz y armonía. Este es un festival de todos los buenos tolimenses que aspiramos a un mejor futuro para nuestros hijos. Todos pueden participar de esta gran fiesta ciudadana. Vamos todos a marchar en este carnaval por la vida.

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