Sálvese, si quiere

A quienes ejercen la indisciplina colectiva en barrios populares armando parrandas clandestinas y fiestas calientes, ‘pura cheveridad’, dicen, y a los transgresores de las medidas sanitarias que féminas alborotadas admiran como ‘bacanes tesos’, debe recordárseles que ni los superhéroes son inmunes al virus: ya contagió a Batman; también a la mole humana de Rápidos y Furiosos, “La Roca”, al que no le entran ni balas de cañón; tampoco respetó la sangre azul de la Princesa Teresa De Borbón y Parma. ¡Un peligro por aquí con tantas reinas!

¡Y siguen vigentes!

Apena que la plata no pueda comprar tiempo extra de vida. Algo dejó el feo cuatrienio del elefante en la sala, es la Ley 271 de 1996 que determinó celebrar el “Día Nacional de las Personas de la Tercera Edad y del Pensionado” el último domingo de agosto. Conmina la norma a gobernantes regionales a homenajear y condecorar a ancianos insignes, especie hoy en vías de extinción. Seguro, habrá festejos in artículo mortis. Ojalá, si se postergan los homenajes, no imiten lo hecho hace años en un pueblo costeño: rifaron raquetas de tenis y organizaron concurso de carreras de encostalados.

Sabiduría perdida

Hablando de ingratitud hacia nuestros antepasados indígenas, si alguien dice tener la conciencia limpia es porque tiene pésima memoria.

Caritas viejas felices

Dentro de las varias cogitaciones que se imponen en estos “tiempos de pandemia”, sobresale como la principal, en cuanto dice relación a una de las amenazas más peligrosas que enfrenta la humanidad hoy, sobre todo los habitantes de los países pobres como el nuestro: la escasez de alimentos generada fundamentalmente por el incremento poblacional de los últimos años, fenómeno, este último, que ya venía afectando la humanidad entera y al que hoy se le añadió la hambruna generada por la larga cuarentena que le ha tocado vivir al planeta.

El aroma del pan

Sí, mañana es el “Día del Panadero”, venerable jornada que debería celebrarse con gran pompa y alborozo, más que los días del tamal y la lechona, fechas cuando con premeditación y alevosía se sacrifican tantos ‘pollos criollos’ ¡jipatos! y muchos ‘cochinos copartidarios’.

Abatiendo estatuas

En estas insólitas jornadas, cuando la arrogancia del elemento humano pierde altivez y la codicia lentifica su apetito, se palpa la impotencia de los terrícolas para afrontar sucesos inéditos y se tiende a reflexionar, a la brava, para preguntarse si el adquirir conocimientos para abusar del prójimo; acumular bienes y dinero en exceso, ansiar poder para manipular y conspirar; idolatrar el consumismo; ser insensibles a las injusticias que generan pobreza y marginalidad; y cultivar fútiles ansias de figurar y eternizarse, son ‘virtudes’ que heredaremos a hijos y nietos para que vivan en paz. Si ese es el legado, serán aniquilados por conflictos, polución y pestes.

La criptocracia: ¿un mito?

“Creced y multiplicaos”. Esta gozona convocatoria que parecía urgir la colonización de la galaxia entera se practicó a galope tendido, y hoy, con 7.800 millones de estómagos gruñendo, nuestro sobreexplotado, enfermo y caliente planeta llega al límite para llenarlos.

La criptocracia: ¿un mito?

“Creced y multiplicaos”. Esta gozona convocatoria que parecía urgir la colonización de la galaxia entera se practicó a galope tendido, y hoy, con 7.800 millones de estómagos gruñendo, nuestro sobreexplotado, enfermo y caliente planeta llega al límite para llenarlos.

De videntes y presagios

Cerrado El Patriarca, billar y grato mentidero donde se ventilan más vitales proyectos que en una corporación pública, se evocan las ideas y pronósticos de sus asiduos veteranos.

¿De dónde agarrarse?

En este rosario de jornadas surrealistas, cuando rumiamos la culpa que nos corresponde por devastar este planeta azul, sobra tiempo para leer notas que turban: Ilustrada con fotos, se difundió que en la costa estaba en venta “iglesia cristiana con más de 500 miembros (…) excelente rentabilidad. En menos de 2 años recuperará su inversión.” No era cierto.