La ‘Cosa Nuestra’

17 Feb 2019 - 3:01am

La ‘Cosa Nuestra’

Publicada por
IVÁN RAMÍREZ SUÁREZ
Autor:

A mediados del siglo XIX en Italia y a principios del siglo Veinte en Estados Unidos, se hizo notorio un fenómeno delincuencial cimentado en una dirección colegiada y heredada por integrantes de una misma familia, quienes infiltraron y cooptaron instituciones públicas para poder construir o acrecentar sus fortunas mediante el ejercicio de actividades ilícitas. Surgida en Sicilia y Palermo (Italia), fue conocida inicialmente como la ‘Mafia Siciliana’, pero posteriormente adquirió notoriedad mundial bajo el rótulo de la ‘Cosa Nostra’, que en español traduce la Cosa Nuestra.

El ejercicio de la actividad política en una gran parte de Estados del mundo, incluido Colombia, es ejercida por carteles y sectores políticos con prácticas muy similares a las empleadas por la ‘Cosa Nostra’, siendo la principal la cooptación que se ha hecho del Estado a nivel nacional, departamental y municipal, mediante el soborno, el clientelismo en todos sus niveles, la manipulación de la contratación estatal y la infiltración a los servicios de inteligencia, la Fuerza Pública, la Fiscalía General de la Nación y la Rama Jurisdiccional, entre otras. Estudiosos del tema como Luis Jorge Garay y Salcedo - Albarán, hablan de un proceso que consta de diferentes estadios, “que van en su orden de complejidad y profundidad, desde la corrupción simple/básica, casuística/esporádica, a la corrupción sistémica, la captura y cooptación institucional y a la macro-corrupción. Con la salvedad de que, en una sociedad dada y en un momento determinado, suelen coexistir funcionalmente distintos estadios.” (La Corrupción en Colombia, editorial Planeta, 2018).

Es muy común en Colombia este fenómeno de corrupción y criminalidad, el cual a raíz de la elección popular de alcaldes y gobernadores contribuyó a la creación de mafias territoriales, que incluso, compiten con sus pares nacionales. En el Tolima, el tema ha sido tratado desde la academia por algunas universidades, Organizaciones No Gubernamentales y muy contados medios de comunicación, y constituye una palpable realidad que para nada se debe ocultar. Por eso se quedó corto el representante a la Cámara Ricardo Ferro en su columna semanal del diario EL NUEVO DÍA (enero 7 de 2019), al expresar que el proceso político - administrativo que vive nuestra ciudad es semejante en sus prácticas al de la mafia siciliana. Se quedó corto, porque desde los inicios del presente siglo, cuatro o cinco familias en un soterrado contubernio se han alternado el poder político departamental y municipal bajo falsas banderas ideológicas e incumplidas promesas, comprando y engañando al elector para usufructuarlo ilegalmente en beneficio de sus carteles políticos, dentro del que es parte importante, el cartel de la contratación. La corrupción en Ibagué y el Tolima - como en otros territorios colombianos - se ha acrecentado porque la impunidad ha sido su combustible y la indiferencia ciudadana arropa socialmente al infractor, viéndolo más como un ejemplo de astucia, viveza e inteligencia (?) y hasta digno de imitar.

Se quedó corto señor Ferro, la mafia no solo está en Ibagué, sino que hace años la ‘Cosa Nuestra’ reina en el Tolima.

@jiramirezsuarez

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.