La audacia de la esperanza

‘La audacia de la esperanza’ se titula el libro que acabé de leer en estos días de fin de año, el autor es Barack Obama. El libro fue publicado durante la época de las primarias del Partido Demócrata, que lo eligió como candidato presidencial, y es un recuento en primera persona de lo vivido por el entonces Senador de los Estados Unidos. Con un lenguaje muy simple Obama cuanta las anécdotas de su ascenso en la política y reflexiona sobre los temas que a su juicio marcan la política en dicho país.

Había comprado el libro, pero no lo había leído, esperaba que pasara el boom de la elección del primer afroamericano en los Estados Unidos, y claro, también esperaba un momento de coyuntura en Colombia.

La audacia de la esperanza resume el sueño vivido no solo por Barack Obama sino también por quienes comparten con él lo que en ese país se conoce como el sueño americano. De los distintos capítulos hubo dos que me cautivaron: la Política y Oportunidades. Creo que esto ocurrió porque me sentí identificado con algunas de las anécdotas y propuestas.

En relación con el capítulo de Política, me llamó la atención cómo logró superar sus anteriores derrotas y cómo se relacionaba con sus electores, la importancia que él le da a la coherencia y a los valores, pero sobre todo me pareció muy ilustrador entender que no ser el favorito y ganar las elecciones le permitió desempeñarse de acuerdo con sus principios.

Quienes me siguen en esta columna y en otros escritos entenderán que cuando me encontré el capítulo de oportunidades se activaron todos mis radares. En particular hubo una oportunidad descrita por Obama que me puso a reflexionar. En sus palabras, el actual Presidente de los Estados Unidos y por esa época Senador, afirmaba que el único camino que tiene ese país para ser más competitivo, crear más empleos, evitar el deterioro de la clase media y mantener su liderazgo en la economía mundial es fortalecer la educación y en particular la educación superior. Es a través del fortalecimiento de la innovación, la ciencia y la tecnología generada en las universidades que se puede alcanzar dichos fines.

El título de este libro también logró evocar en mi memoria otro libro que había leído en 2011; razones de la esperanza, un informe sobre el desarrollo humano en Colombia y que en particular revisaba las posibilidades de alcanzar la paz en Colombia.

Aunque distintos, los libros tienen en común el enfoque de la esperanza, una categoría que suma los anhelos y la ilusión de una sociedad.

Dicho informe invita a tener un sueño colombiano, el fin del conflicto armado. Con cifras mostraba como el desarrollo en Colombia podría ser mayor si se terminará la guerra y como podría ceder el desplazamiento forzado, la inequidad y la pobreza si nos ponemos de acuerdo en cómo comprender y resolver (disolver) nuestros problemas.

Como en el libro de Barack, el reto es dar rienda suelta a nuestra propia audacia.

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