La salud no es un servicio, es un derecho

El Colapso del servicio de urgencias de la Clínica Tolima la semana pasada desnudó una vez más el problema de capacidad de atención a los usuarios en Ibagué en términos de cobertura y calidad, también le recordó a la opinión que aunque ya se aprobó una reforma a la salud, el país está esperando la ley reglamentaria.

Sin embargo, las Entidades Territoriales son las responsables de la salud colectiva de los ciudadanos, de ahí que este tema debe ser prioritario para la gestión pública local.

La Ley establece el derecho que tienen todos los colombianos a acceder a un servicio de salud oportuno y de calidad. La idea central es que no se le niegue a nadie el servicio y se acabe con la intermediación financiera logrando que sea más transparente. Para alcanzar este fin las estrategias son: tener un fondo único transparente y bien administrado de los recursos del sistema; un plan de beneficios único para todos y que incluya todas las patologías; Gestores de Servicios de Salud que acompañen a los ciudadanos y que respondan por la salud de sus afiliados más que por los rendimientos financieros; y la organización por áreas de gestión sanitaria con redes de servicios de un sistema de prestación de servicios que esté cerca al ciudadano.

Pasar del actual sistema al nuevo requerirá de un periodo de transición el cual demorará, según el Gobierno nacional, dos años. No se permitirá la creación de Empresas Prestadoras y las Instituciones Prestadoras requerirán autorización del Ministerio de Salud. Las EPS podrán transformarse en Gestores de Salud.

Ahora bien, la responsabilidad del Gobierno Territorial es inobjetable por lo que se requiere que la administración trabaje en superar las restricciones y limitaciones de baja capacidad técnica y operativa de las entidades territoriales para asumir la función de dirigir y administrar las redes de prestación de servicios. También es oportuno darle continuidad a las políticas y programas exitosos ante cambios en las administraciones territoriales. Se requiere de una Secretaría de Salud departamental moderna, proactiva y vigilante del cumplimiento del derecho a la salud de todos los Tolimenses.

Un programa prioritario es articular la medicina preventiva con la curativa, que promueva hábitos de vida saludable, promoción de la salud sexual y reproductiva, de la salud mental, entre otras.

Otro es mejorar, fortalecer y ajustar la Gestión de las Instituciones de la Red Pública Hospitalaria con el propósito de mejorar la estructura de costos y aumentar la productividad de las instituciones de salud.

Además se debe diseñar una estrategia para que se aclaren las deudas del pasado entre las EPS, la Entidad Territorial y los hospitales públicos. El giro directo a las IPS del régimen subsidiado debe ser un propósito de todos.

Claro está que hay un fenómeno que requiere ser eliminado para alcanzar el anhelo anterior, la corrupción presente en el sistema. Todas las propuestas anteriores requieren que el sistema y la red hospitalaria no sea permeada por la politiquería y la corrupción. Tal vez ese sea nuestro primer reto.

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