60 mil familias a la expectativa

Un poco menos de 60 mil familias en el Tolima viven directamente del cultivo del café, y sufren penurias cuando el precio de compra baja a niveles que no retribuyen los costos de producción, ni mucho menos arrojan utilidades. También tienen problemas cuando escasea la mano de obra o tienen que pagar los fertilizantes. Además de ellos, muchas otras familias viven del café gracias a los negocios que tienen en los distintos eslabones; por ese motivo, atender lo que está ocurriendo con la elección del nuevo gerente de la federación es muy importante.

Saber que están pensando los candidatos en relación con la implementación de la misión cafetera es importante, conocer su posición frente a las demandas de la Dignidad cafetera es fundamental, conocer cómo será su relación con los comités departamentales es transcendental.

Hace algunos días escribí que de no tenerse en cuenta a las dignidades cafeteras era muy probable que continuaran con su propuesta del paro cafetero programado para agosto. Hoy ya se sabe que continúan su agenda para adelantar el paro el próximo 24 de agosto, 12 días después de llevarse a cabo el Congreso Extraordinario que elegirá al nuevo gerente de la terna conformada por Adriana Mejía Cuartas, caldense y muy ligada al sector; Luis Guillermo Vélez Cabrera, exfuncionario del actual Gobierno, y Roberto Vélez Vallejo, exejecutivo del área comercial de la Federación. También se conoce que la terna no gustó.

Con respecto a la Misión cafetera, luego de los análisis de rigor se sabe que dejar a las familias cafeteras a la suerte del mercado internacional es un gran error, décadas de políticas de internacionalización para el sector agropecuario han demostrado que aplicar dicho modelo sin estar preparados es un error.

Sobre el mercado internacional del café se sabe que este falla, está lleno de distorsiones, la especulación es muy grande, el precio es volátil y los jugadores internacionales importantes son unos pocos.

El 24 de agosto se cumplirá el Paro cafetero, se efectuará caminatas y concentraciones para pedir un fondo de estabilización del precio. La Federación no debiera, ni mucho menos los candidatos, desconocer estas peticiones: sería un error de entrada hacerlo.

La relación del nuevo gerente con la base cafetera debe ser directa, con el fin de superar las fisuras que hoy existen entre ellos, de igual manera con el Gobierno nacional. Un tema clave es revisar por qué los cafeteros no reconocen de manera significativa la asignación del billón de pesos para el subsidio, ¿tendrá algo que ver las grandes inequidades y desigualdades que existen entre los productores?

Debe haber voluntad política para que exista un fondo de estabilización al pequeño cafetero que contribuya a superar los problemas que los empobrece, que ese productor tenga seguridad sobre un precio sostenible para que por lo menos pueda pagar los costos de producción. El Fondo debe atender la estabilización y la compra.

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