El difícil arte de gobernar, a propósito de los 100 días

Se le atribuye al presidente estadounidense Frankin D. Roosvelt ser el inspirador del conocido “periodo de gracia”, él logró en sus primeros 100 días de Gobierno sacar adelante el programa New Deal, 15 leyes que reconstruirían la moral y la economía de un país devastado por la Gran Depresión. Desde entonces los gobiernos se enfrentan al escrutinio de la opinión publica en dicha fecha. Se considera que estas semanas son las de mayor influencia de un presidente en los senadores y congresistas para llevar a cabo las modificaciones legislativas, sin embargo, siendo justos, todos sabemos que en 100 días es demasiado difícil resolver problemas que con el paso de los años se han vuelto estructurales.

La semana pasada se cumplieron los primeros 100 días del Gobierno del presidente Iván Duque, y como todos ya sabemos la opinión no le fue favorable, según las encuestas la aprobación de su gestión es sólo del 27,2 % y solamente el 21 % de las personas creen que las cosas en Colombia van por buen camino. La luna de miel entre el presidente y la gente duro muy poco, los expertos aun debaten sobre el porqué de esto, la mayoría coinciden en que los problemas económicos de las familias y la propuesta de aumentar el IVA a los productos de la canasta familiar son los que mas han influido.

Ahora bien, con la llegada a nuestras vidas de los sistemas de información y las redes sociales las dinámicas entre el Gobierno y las personas han cambiado y las exigencias de resultados por parte de los electores ha aumentado, y por supuesto que cuando se tiene una oposición política tan hábil como la actual en un país tan polarizado la tarea se hace más compleja.

De otro lado, con relación a la influencia sobre el congreso, existe un contrasentido en querer la independencia del legislativo frente al ejecutivo y de exigir que se acabe la mermelada como articulador de las relaciones entre estos y a la vez criticar al presidente Duque por promover un debate amplio e ilustrado de los temas como base para aprobar los proyectos de ley en lugar del pupitrazo. La posición correcta y sugerida por muchos fue la tomada por el presidente al integrar su gabinete con ministros técnicos pero con sentido político que están en la capacidad de establecer relaciones de confianza con los congresistas

En este contexto, gobernar responsablemente no es fácil y el costo de hacerlo le pega directamente a la popularidad del presidente. La buena noticia para Colombia es que en la actual coyuntura, cuando se necesita de un Gobierno que ponga el bienestar de todos sobre la popularidad política, el presidente Duque ha dicho que está dispuesto a pagar el costo político. Ahora bien, tomar decisiones responsables no riñe con atender los clamores populares y lo que esperamos la mayoría de colombianos es que el razonamiento crítico y la sensatez sean pilares en el momento de tomarlas.

Comentarios