Economía: ¿Para dónde va Ibagué en 2019?

Antes del 2 es el 1, dice un viejo dicho popular. No hay duda que el tema de mayor relevancia al inicio de este nuevo año es la perspectiva económica, por eso, antes de escribir sobre el gobierno o sobre elecciones escribiré sobre economía.

Bueno, para mí lo fundamental es la economía, y en particular la microeconomía. Es decir, la economía de los hogares y las empresas.

¿Cuáles son las variables económicas que preocupan? El desempleo, la inflación y el consumo. Estas tres se relacionan con el ingreso de los hogares y el desempeño de las empresas.

Las cifras sobre desempleo e informalidad laboral para Ibagué no fueron buenas terminando el 2018, la tasa de desempleo fue del 15,2 por ciento, es decir un poco más de 44 mil ibaguereños están desempleados, y con relación a la informalidad, aunque ha disminuido debido a las normas de formalización, el 54,1 por ciento no contribuye al régimen de salud y pensional. Todos reconocemos que esta situación no es buena sobre todo porque estamos en el podio del ranking del desempleo nacional. Recordarás varios artículos que sobre este tema he escrito en anteriores columnas.

Las proyecciones de los expertos determinan que dicha situación no va a mejorar en la ciudad si las cosas siguen el rumbo que actualmente llevan: La estructura económica en la ciudad no cambiará en el corto plazo, ni existe un plan de choque que indique que habrá una mayor reactivación económica.

La inflación en la ciudad es una de las menores del país, lo que de por sí es bueno, sin embargo, los primeros precios del 2019 muestran un aumento del costo en la canasta familiar de los hogares ibaguereños.

Un hecho que impactará fuertemente la economía de la región es el Fenómeno del Niño, el cual afectará directamente al sector agropecuario y aumentará el riesgo de incendios forestales. Aquí la relación directa tiene que ver con el aumento de los precios de los bienes agropecuarios y los alimentos.

Otra situación que influirá de manera negativa a la economía de Ibagué será la disminución del consumo debido a las nuevas cargas tributarias de la Ley de Financiamiento y los incrementos en los impuestos locales. Por supuesto que los bajos ingresos de los hogares por la falta de empleo también afecta directamente el consumo.

Tener un menor consumo en una ciudad que depende en gran medida del sector del comercio es un problema.

Ahora bien, en medio de este panorama existen dos rubros que podrían impulsar un mayor crecimiento en la ciudad; la construcción de los escenarios deportivos en la zona del parque deportivo y de la unidad deportiva de la 42, y la reactivación del sector de la construcción.

Esta posibilidad obliga a la Administración municipal a diseñar una estrategia de colaboración con el sector privado y en particular con el sector constructor. De esto hablaré en un próxima columna.

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