Voto militar, la propuesta de Ferro

El representante del Centro Democrático por el Tolima, Ricardo Ferro, propuso la semana pasada una reforma al sistema político que le permita a los militares activos votar como un paso hacia la paz.
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Esta propuesta tuvo en la opinión pública, en el gobierno, en la clase política, y en las redes sociales un amplio debate.

La propuesta de Ferro se basa en el derecho al sufragio universal, aplicable en el mediano plazo, con definición de reglas claras frente al proselitismo dentro de los cuarteles.

Por supuesto, propio de una democracia, se escucharon voces a favor y en contra, algunas opiniones construidas desde la argumentación política e ideológica y otras nacidas del sentimiento creado por la polarización que vive el país en el marco del posconflicto.

Es una propuesta revolucionaria que despierta el conservadurismo de los progresistas y el progresismo de la derecha. Es sin duda una propuesta compleja que mueve el piso de uno de los paradigmas más antiguos de Colombia: los militares no pueden votar.

Muchos asumieron que la propuesta era del uribismo e inclusive le endilgaron al senador Uribe la iniciativa, no se hicieron esperar las caricaturas, sin embargo, el mismo expresidente salió a separarse de la iniciativa y el representante Ferro a manera de anécdota confirmó que éste no acompañaba la propuesta.

Y aunque al presidente Duque no le gustó la propuesta bajo el argumento del talante apolítico de las fuerzas militares, la vicepresidenta y exministra de Defensa Martha Lucia Ramírez manifestó que es inconcebible que hoy en día los militares y los policías no tengan el derecho a votar.

La respuesta de la opinión ante la propuesta del representante Ferro reclama del país un debate serio y de altura, las reacciones indican que este es un tema valioso para la democracia que debe ser atendido en el actual contexto y de cara al futuro, situación que al parecer se dará ya que el senador Edgar Palacio del partido Colombia Justa-Libres radicó un proyecto de ley en este sentido ante la secretaria del Senado.

Vale la pena resaltar que el debate va más allá de lograr un sí o un no al voto militar, se requiere establecer las condiciones para mejorar la democracia y las garantías a la oposición, de mejorar las capacidades humanas para que los ciudadanos sean libres, de superar la pobreza democrática, entre muchas otras cosas. No sobra recalcar que la propuesta es de permitir el voto a los militares, y no es que los militares puedan hacer política o hacerse elegir a cargos públicos.

Finalmente surge una pregunta, entre varias, que es importante responder: ¿Por qué y bajo qué condiciones, la fuerza pública de países latinoamericanos que vivieron dictaduras y conflictos armados internos sí puede votar?

JAIME EDUARDO REYES MARTÍNEZ

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