Verdad y preguntas

31 Jul 2019 - 3:01am

Verdad y preguntas

Publicada por
HUGO RINCÓN GONZÁLEZ
Autor:

En una visita que hicieron hace unos días unos parlamentarios y parlamentarias alemanes al Tolima, expresaban su preocupación por la implementación del acuerdo de paz y mostraban su perplejidad por la enorme polarización que percibían en el país.

Alguna de ellas indagaba sobre la labor que venía realizando la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad –CEV–, porque decía, era una pieza fundamental en todo el sistema integral de justicia transicional.

Pensaba en todas las expectativas que tiene la sociedad colombiana y la cooperación internacional incluidos estos ilustres visitantes, en la audiencia de rendición de cuentas que se desarrolló el pasado 25 de julio en la sede de la CEV en la ciudad de Bogotá.

El evento se denominó “Así Avanzamos” y en él se presentó de una manera breve, concreta y concisa toda la información que era pertinente conocer. Se nos informó que esta audiencia se repetirá cada seis meses para que todos los colombianos tengan conocimiento de sus labores.

En este evento, en palabras de Francisco De Roux, presidente de la CEV, se recordaba que esta Comisión tiene una tarea inmensa. Debe esclarecer el conflicto armado en más de cinco décadas, dignificar las víctimas y establecer responsabilidades históricas, éticas y políticas; impulsar en las regiones la convivencia y la reconciliación y ponernos en camino de No Repetición.

Se destacó que la CEV tiene presencia en varias regiones del país donde viene realizando su trabajo. Ha hecho más de 300 eventos en por lo menos 150 municipios, ha desarrollado una propuesta metodológica y un marco de investigación temático para el logro de su misión.

Más allá de estas cifras y datos, nos plantearon que la Comisión tiene dos ejes: 1) el diálogo social para la construcción de la convivencia y la reconciliación en los territorios, y, 2) el conocimiento de la verdad para la no repetición.

Sobre estos dos ejes el padre De Roux formuló unas preguntas para todos los presentes y para los televidentes que tuvieron la posibilidad de presenciar la audiencia por más de doce canales regionales. La primera es: “¿Cómo podemos contribuir todos los colombianos a la convivencia, desde el dolor de las víctimas para que superen las desconfianzas y las exclusiones?”.

Esta inquietud es compleja de responder si tenemos en cuenta como sigue diciendo De Roux que los responsables de tanto hecho de violencia se resisten a reconocer las responsabilidades que tuvieron en el conflicto armado y que actualmente las campañas políticas sacan de los odios el voto emberracado contra el otro, en una sociedad herida por todas partes. Como anticipa el propio Defensor del Pueblo, por lo anteriormente mencionado, en este periodo electoral es bastante probable que se aumente el número de amenazados y asesinados en la orilla de los sectores sociales y comunitarios.

Sobre el trabajo que en territorio viene haciendo la CEV en el momento actual, siguen las preguntas de naturaleza negativa, entre ellas las siguientes: 1) ¿Por qué se generalizó la desconfianza en el escenario público y se ha vuelto peligroso para la gente decir la verdad en los territorios? Algunos asistentes a esta audiencia decían en baja voz, que esto era tan preocupante que inclusive los militares que hoy están contando varios hechos delictivos cometidos por ellos, están siendo amenazados y están con miedo. 2) ¿Por qué la fuerza pública, el ministerio público y otras instancias del Estado no ocuparon los territorios que dejaron las Farc y han entrado muchos grupos ilegales?

Fueron muchas preguntas las que se formularon y ésta fue bastante significativa: ¿Por qué el Eln no escucha el clamor del pueblo pidiendo que paren la guerra insurgente? ¿Por qué rompen la esperanza de las comunidades? y ¿Por qué las partes no buscan mantener la mesa de negociación cuya sola existencia disminuye la victimización de las comunidades?

La verdad o las verdades en este país están cruzadas de muchas preguntas que necesitan respuestas, solamente que esperamos que esas respuestas nos lleven a que nos acerquemos al perdón y la reconciliación entre los colombianos y a que no sigamos atizando las diferencias que nos impiden conquistar la paz que tanto necesitamos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.