Comunales, al congreso

La decisión tomada por el movimiento comunal del Tolima de participar oficialmente en las próximas elecciones no pudo ser mejor; tampoco la de hacerlo a través de un líder salido de sus entrañas y dentro de las listas de convergencia que presentarán las fuerzas alternativas que hoy están en lucha por una gran transformación nacional.
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La envergadura del movimiento comunal es inmensa. Sus afiliados sobrepasan en número el 16 por ciento de la población, lo cual significa que su influencia de masas va más allá de los seis millones y medio de colombianos. Esto explica el gran interés que despiertan sus líderes entre los candidatos de la política tradicional, quienes en cada campaña llegan impajaritablemente a seducirlos con halagos de menor cuantía para que pongan su influencia al servicio de sus campañas.

Por fortuna, se vislumbra un nuevo amanecer. Los comunales parecen haberse cansado de tantos líderes que por años se dedicaron a cargarle la escalera y el engrudo a la politiquería, y se han decidido a actuar por cuenta propia y a favor de la posibilidad real hoy existente de poner en el solio de Bolívar a uno de los mejores colombianos de la historia reciente, el doctor Gustavo Petro Urrego, acompañado de unas mayorías congresuales afines a su proyecto político. 

Al doctor José Esnoraldo Rodríguez será a quien corresponda portar la candidatura del movimiento. Él es un cafetero nacido y criado al arrullo del río Prado; cuenta en su palmarés con el título de magíster en políticas públicas, campo en el que cuenta con importantes experiencias. En este momento está dedicado a recorrer el departamento con la buena nueva de su candidatura, la cual debe envolver en propuestas muy claras y concretas, enmarcadas dentro de los propósitos de cambio de la convergencia alternativa.

A propósito, la convergencia alternativa, movimiento al que todavía no se le ha dado su nombre definitivo, tiene el gran mérito de estar logrando en el Tolima un cometido que nacionalmente no se ha podido alcanzar: el cometido de la unidad, tan indispensable para dar el gran salto popular hacia el poder.

Por eso celebramos que las fuerzas del Pacto Histórico y de la Coalición de la Esperanza estén alcanzando estos acuerdos y atrayendo con su ejemplo a otras fuerzas, como a los comunales. El pan está en la puerta del horno y no podemos dejarlo quemar. Petro timbra en Casa de Nariño y las mayorías en el Capitolio Nacional. Nos falta poco, y ese poco es algo más de unidad. Asnoraldo y los comunales lo saben y están aportando lo suyo. Que ojalá este esfuerzo se les transforme en muchos votos.

RODRIGO LÓPEZ OVIEDO

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